SÚPLICA

Por: Jean Carlos Arenas Parra

Que ojalá
con el mismo amor
con el que esperas volver
a los brazos de tu esposa
y a disfrutar de la música
que vive en la risa de tus hijos,
seas capaz de ver
tu rostro en los ojos
de aquellos hijos ajenos
antes de que en nombre
de una guerra inútil
que ni siquiera
te pertenece
retornes su sangre
de vuelta a la tierra.


Que ojalá
tu hogar aún te espere,
con brazos abiertos
y su fuego encendido
jamás se convierta en el mismo
que abriste contra otros.
Que ojalá en la placidez
de tus sueños
no te despierten entre sobresaltos
las voces que apagaste
para siempre.


Que ojalá la muerte
que siembras a tu paso
no se convierta al final
en tu triste cosecha…

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