LLEGÓ DICIEMBRE CON PÓLVORA

Por: Álvaro Enrique Parada

Inicio mi columna consternado por el mal uso de la pirotecnia como impulso promulgado por la Iglesia Católica para avivar las festividades decembrinas, que desde el sábado 1 y el domingo 2 de diciembre vienen en un desagradable espectáculo contaminante auditivo, de polución y afectación a personas y animales, que por el descontrolado manejo y en un impulso ególatra de llamar la atención a sus feligreses vienen despilfarrando o quemando en pólvora una ayuda significativa que puede calmar el hambre en hogares pobres o satisfacer en medicinas a un enfermo de la calle. Omitiendo legislación vigente en normativas en el Decreto 1066 de 2015, modificación del Decreto 1070 de 2015 y Decreto Reglamentario 2224 de 2022, que establecen requisitos para manipular pólvora y fuegos artificiales que afectan al medio ambiente en diversas maneras: contaminación del aire al liberar gases tóxicos, monóxido de carbono y material particulado, como pólvora, azufre o carbono, que contaminan en suspensión por días y afectando a personas con enfermedades preexistentes, siendo más perjudicados niños y ancianos. Contaminación del suelo y el agua con residuos mencionados. Calentamiento global por liberación de monóxido de carbono como gas de efecto invernadero.

Provocan incendios forestales con fragmentos de pólvora incandescentes que pueden generar conflagraciones en temporada seca. Contaminación acústica por uso de pólvora que genera exagerado sobrepaso de decibeles. Contaminación por residuos de envoltorios y empaques de los fuegos artificiales que aumentan los residuos en espacio público y la afectación a los animales en sus oídos, siendo las aves las más vulnerables por su desarrollo, incluye además su prohibición ambiental por ocasionar problemas a la fauna silvestre y doméstica en la pérdida de la capacidad auditiva, afectaciones al sistema respiratorio, extravíos o accidente por huidas, abandono de nidos, miedo intenso, trastornos de ansiedad, alteraciones de comportamiento y muerte súbita.

Podrá causar escozor mi columna en los moralistas de camándula, pero debemos citar de la sagrada escritura algunos apartes para que reflexionen y ojalá les pidan a sus párrocos más mesura y menos bullicio con la pólvora. De acuerdo con la Biblia:

«Dios creó los animales en el Génesis, en el día quinto para los animales acuáticos y aéreos, y en el día sexto para los animales terrestres». En Génesis 1:25-28 se describe la creación de los animales, y se dice que Dios creó a los animales salvajes, domésticos y reptiles, cada uno según su especie, luego, Dios dijo que crearía al ser humano a su imagen y semejanza, para que dominara sobre los animales. En Génesis 2, se dice que Dios creó a los animales para que le dieran compañía a Adán, el primer ser humano, y que Adán les puso nombre. «Observa a los animales, y aprende de ellos; Mira a las aves en los cielos, y oye lo que te dicen. Habla con la tierra, para que te enseñe; hasta los peces te lo han de contar. ¿Habrá entre estos alguien que no sepa que todo esto lo hizo la mano del Señor? El justo cuida de la vida de su bestia; Mas el corazón de los impíos es cruel». Prov. 12:10. La Biblia no se contradice; una cosa es tener dominio sobre los animales y otra muy distinta maltratarlos. Hay que leer con entendimiento. Dios no manda el maltrato a las especies.

Sobre el autor:

Deja un comentario

Busca columnas por autor

Deja un comentario