Por: Álvaro Enrique Parada

Reiterando en evocar la génesis de violencia en Colombia, es indignante evaluar la impunidad que reina en parte del poder judicial, politizado y enlodado por la oscura manipulación del interés personal o la intimidación aberrante de no sentenciar por temor a los arfiles del mal…
La historia, en su narrativa, hace muchos años desenmascara el profundo enlace entre el poder conveniente que ha enmarcado los conflictos y desequilibrios sociales en la esfera global. Por lo tanto, recordar hechos transnacionales y compararlos en la territorialidad de nuestras fronteras y vecindades tiene como modo de operación la “aparente lucha” sin resultados contundentes en décadas, lo que ha generado negocios lucrativos en todas las latitudes. Estos negocios tienen un discurso de represión para la opinión pública, pero, en el sofisma distractor de las potencias económicas, resultan ser el caldo perfecto para “pescar en río revuelto”. Esto se convierte en la causa principal para mantener estos flagelos vigentes en guerras que se financian con narcotráfico, armas, avaricia por la extracción de recursos minero-energéticos o, simplemente, el control de un espacio geográfico específico. Citando las guerras por petróleo, gas, minería y el derrocamiento de mandatos por canales portuarios, son algunos de los antecedentes mundiales donde se posa discretamente como coautor el Tío Sam.
En la “reputación o gloria que no marchita o inmarcesible y el júbilo o la felicidad que no muere o es inmortal”, descrita por el italiano Sindici, dentro del símbolo patrio de nuestro himno, se empaña la nauseabunda estadística de impunidad judicial que supera el 95% en todas las cifras de violencia, corrupción y delitos en general, debido a la inoperancia de los entes respectivos durante décadas. Esto constituye, en gran parte, la profunda crisis de nuestra sociedad. Casos como el paramilitarismo, el narcoestado, los desfalcos, la vulneración de derechos y el asesinato sistemático de ciudadanos, en vínculos ampliamente señalados en otros fallos de la justicia, conforman el lamentable escenario que día a día escuchamos en sentencias inexplicables, que terrenalmente se cuestionan por el proceder de algunos jueces…
Sin más vueltas, es novelesco citar el juicio contra el expresidiario gran Polombiano, por el absurdo proceso que enfrenta entre tanta cloaca que lo unta, en un caso mínimo de falsedad de testigos, pero que lo vinculan en el trasfondo a los nexos con la mafia del cartel de Medellín en 1980, cuando estuvo al frente de la Aerocivil, donde cobró la vida de ilustres ciudadanos que desenmascararon esas acciones cuando llevaron a Pablo Escobar al Congreso de la República. Con múltiples testimonios e investigaciones, los llevaron a la proliferación de licencias de aviación y pistas para el narcotráfico, con operativos y resultados como el de “Tranquilandia”, donde un helicóptero de propiedad familiar en negocios fue incautado y denunciado por el exministro Rodrigo Lara Bonilla y develado por El Espectador y su director Guillermo Cano, con pagos a los sicarios en dineros de una empresa donde el innombrable hacía parte de la junta directiva. En los años 90, la creación de las cooperativas de seguridad, avaladas en su Gobernación de Antioquia, sería predicha de manera jovial por Jaime Garzón, y más adelante llevaría a su mandato presidencial con denuncias del actual mandatario Petro, en el posterior hecho de la parapolítica, que envió a la mitad del Congreso a la cárcel. Aún siguen procesos de vínculos de multinacionales bananeras falladas en EE.UU. y de multinacionales energéticas vinculadas con esta empresa criminal de héroes condecorados por esos mismos políticos encarcelados, como el primo Mario. Es una vergüenza que un juez desconozca la conformación y las masacres del grupo denominado “Los Doce Apóstoles” y que, de este grupo, su hermano el caballista de nombre Santiago, como mártir, haya sido absuelto esta semana sin pecado…
Ni evocar las escandalosas investigaciones con administradores privados de la libertad en casos como Agro Ingreso, Odebrecht y un sinfín de descalabros financieros de dineros públicos, sin que al Matarife lo puedan vincular. Sin embargo, su beneficio y autoría pensante son evidentes…
Algunos enlaces de organismos no gubernamentales, documentos universitarios y columnas periodísticas se comparten para que la memoria no sea olvidada…
https://www.pares.com.co/post/93-99-de-impunidad-en-colombia
https://www.estudiosanticorrupcion.org/la-impunidad-en-colombia/
https://www.elespectador.com/judicial/la-fiscalia-archiva-120000-casos-al-mes-estodicen-las-cifras-sobre-la-impunidad-en-colombia/

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