Si en algún momento te preguntas si has sido fuerte, solo recuerda todas esas veces que te has levantado y le has colocado la cara a cada situación; todas esas veces que te has reconstruido y has avanzado como si nunca te hubieran hecho daño; todas esas veces que has tenido la oportunidad de hacer daño pero no lo haces, solo porque has aprendido lo suficiente para no colocarte a la altura de esa persona o de esa situación. Solo recuerda esos días en los que decidiste guardar silencio y colocarte como prioridad; esos días en los que soltaste situaciones y personas solo por tu paz mental. Has sido lo suficientemente fuerte, has asumido la vida con responsabilidad y, sobre todo, con resiliencia, porque aprendiste de las peores situaciones que te han podido suceder.
Porque eres fuerte al avanzar y no quedarte en esa jaula que el mundo, con sus críticas y malos actos, ha creado para ti. Porque perdonas y sueltas a personas que en realidad no merecen estar en tu vida. Porque has aprendido a colocarte como prioridad, sin importar la situación. Porque, a pesar del daño, sigues creyendo en el amor sincero y en esas personas fantásticas que te puedes encontrar en la vida. Porque, a pesar de todo, te sigues riendo a carcajadas como si nunca hubieras derramado una lágrima.
Eres y has sido lo suficientemente fuerte, porque solo con el simple hecho de no abandonar y rechazar la vida, has sido fuerte. Sentir dolor y sentirte derrotada no significa que lo estés; solo es un estado de ánimo que, en ocasiones, debemos de sentir para pellizcarnos y no dejarnos ganar por esa emoción. Yo hoy solo tengo una cosa por decirte: eres FUERTE, y lo seguirás siendo sin importar cuántas situaciones negativas te puedan suceder a lo largo de la vida. Tu fuerza no se mide por no soltar lágrimas, sino por todas esas veces que has pensado en abandonar, pero siempre aprendes algo de esa situación y sales al mundo, demostrando a ti misma que todo es más bonito cuando sueltas, perdonas y aprendes de todo lo que te pasa en la vida. Ahí es donde se mide tu verdadera fuerza.
Deja un comentario