Lo siento en los huesos, en el cuerpo y en el alma, Tu alma ya no presente, Mi vida, esta, que ya no quiero como mía, Tus recuerdos tan latentes en todo lo que respiro, en todo lo que admiro, Tu memoria que ha olvidado aquella promesa de no herirme, Siento tu ausencia, siento tu olvido.
Estás presente en el cielo, en la música, en mis lugares favoritos, Estás presente en todo, pero no a mi lado, no en mi compañía, Estás en mis pensamientos, en mi melancolía, en mis escritos, En el deseo de placer, en la añoranza de un abrazo, en el deleite del clima frío, En la memoria de nuestra risa, en las noches de juego, noches de baile, noches de canto, En el sabor de lo amargo del licor, en la tristeza de no disfrutarnos más, En lo que pudo haber sido, pero que nunca será, En la tristeza de despertar y que no estés conmigo, En la esperanza de lo que no sucede, ni sucederá, en lo que continúo añorando. No tuve el placer de llamarte cariño, ni tomarte de la mano al caminar, No fuimos exclusivos, no fuimos prioridad, No estás presente en mis seres queridos, ni yo en los tuyos, No existen testigos de lo mucho que compartimos, ni de todo aquello que nos faltó vivir, Estás, solo en mi recuerdo, y en el inevitable olvido que seremos.
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