En la encrucijada del alma, un amor sin eco, una chica lucha, entre sombras y lamento. Dos caminos ante ella, cada uno desconsuelo dejarlo todo o amar desde el silencio.
Sus días son lágrimas en un cielo sin estrellas, su corazón dividido entre la razón y el sueño. pero su amor la ata a ese dulce y cruel empeño.
Verlo en los brazos de otra es su tormento; cada caricia ajena, un puñal en su pecho Quedarse y ver su amor en otro aliento, o partir, sanando su herida, aunque estrecho.
Convertir el amor en amistad sincera es aceptar su lugar en una historia ajena, Pero sufre en silencio, esperando la primavera donde tal vez su amor encuentre una escena.
A veces siente que irse es lo correcto: cerrar esa puerta y abrir nuevas ventanas Pero el corazón se aferra a lo que quiere; Cuesta irse de donde el alma no quiere.
Cada día una batalla, un dilema cruel: amar de lejos o soltar, tal vez. Su corazón grita, mientras su mente es fiel a una decisión que la mantiene en una constante vaivén.
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