UN MAL MOMENTO

Por: Ximena Rincón

Hay momentos en la vida donde nos cuesta hasta respirar, donde nos cuesta levantarnos de la cama y continuar con nuestro día a día. Donde nos duele el alma y lo único que nos queda es fingir una sonrisa para que el mundo no se entere de lo mal que lo estamos pasando. Donde nuestra mente envía miles de recuerdos y nos invaden los ojos de lágrimas.

Esos momentos son tan dolorosos y desgastantes que llegamos a pensar que nunca vamos a poder salir de ellos. Donde por un momento nos damos por vencidos y solo queremos renunciar a todo, sin importarnos nada. Esos mismos momentos son donde sentimos que el mundo se nos viene encima, que lo único que queremos es quedarnos en cama y no salir al mundo.

Pero dentro de todo el caos que pasamos en esos momentos, aprendemos que ningún dolor es para siempre. Que el sol siempre vuelve a salir y que los días grises son tan necesarios como los días soleados. Que las mejores batallas son las que se enfrentan y que, al final del día, si terminamos sanando cada daño que hemos permitido que nos causen.

Aprendemos a reconstruirnos y amar cada parte de nosotros mismos porque entendemos que la única persona encargada de sanar y avanzar somos nosotros mismos. Que toma tiempo aprender y convertir ese dolor en aprendizaje. ¡Sí! Pero en realidad, toma el tiempo necesario para ver más allá del daño causado y para ver en cada circunstancia una oportunidad.

Esos momentos nos hacen comprender que sentirnos vulnerables está bien, que sentir dolor es parte del proceso y que cada una de nuestras emociones son aceptables. Porque nadie está ileso de ser dañado y nadie nos enseñó cómo comportarnos en esas situaciones de duelo.

Somos seres que cada día aprendemos y mejoramos, y eso es lo único que importa. Aprender de situaciones pasadas es lo mejor que podemos hacer para nuestra salud mental. Solo recuerda que tu único limitante eres tú y que el mundo siempre te dará las lecciones necesarias para que puedas ser más fuerte de lo que ya eras. Que un mal momento no te robe lo maravillosa que es la vida.

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