Por: Naili Bautista
En el lienzo de la vida, pintada con destreza,
una mujer emerge, con brillante piel morena,
como la arena al sol, su resplandor asombra,
su mirar, un campo de mariposas en la
sombra.
En cada amanecer, su fuerza resplandece,
superándose siempre, aunque el dolor la bese.
Es la encarnación de la valentía pura,
su vida es una epopeya, su alma, una armadura.
Analítica en mente, en la tormenta serena,
resiliente cual roble, frente a la inclemencia
plena. Comprometida siempre,
con nobleza elegante, leal hasta el fin, en su amor
constante.
Ágil y grácil, en su andar distinguido, cada virtud, en ella ha florecido.
Y la mayor dicha, en
esta travesía, es contar con su amistad, mi eterna alegría.
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