COLOMBIA AL BORDE DE

Por: Álvaro Enrique Parada

La historia de Colombia está escrita en todas las versiones y realidades que a su extremo el relator de la misma influenciará, sólo el tiempo se encarga de plasmar los hechos y atar los cabos para poder discernir cual de esas versiones encadena en la presumible veracidad, siendo un tema que apasiona indagar del ¿por qué llegamos a donde estamos hoy?.


La violencia engendra violencia, dice ese adagio popular, remontarnos al “Bogotazo”, con el magnicidio del caudillo Jorge Eliécer Gaitán, que nos lleva al pasado donde liberales y conservadores enfrentados, originaron el conflicto con la sangre de un pueblo que los seguía, pero los ideales políticos terminaron repartiendo el poder, y la rebelión no se hizo esperar hasta nuestro días, donde no existe ideología al permear el narcotráfico desde los 80 y que hoy se mantiene junto con la explotación ilegal de recursos minerales, es la razón absurda de continuar en conflicto de intereses, en complicidad con el mismo Estado, pues en “río revuelto, ganancia de pescadores…” Este hecho fue ampliamente denunciado por el segundo caudillo en la historia reciente, Luis Carlos Galán Sarmiento, quien junto a otros mártires desenmascararon socios líderes en la política y con nombres señalaron a unos, mientras otros iniciando y menos populares, son en la actualidad herederos de ese maldito pasado…


Es aberrante escudriñar quienes son los más aguerridos opositores del cambio, que no permiten hacer con tan miserables argucias amañadas en los poderes legislativo y judicial, para opacar cualquier iniciativa que reforme y mejore las condiciones que desde hace 70 años vienen pidiendo los nadies…

El actual Gobierno sin ser el mejor ni tampoco se puede tildar del peor, viene demostrando con lo poco que ha podido realizar con base a leyes existentes, una reforma agraria pujante reflejada en la reactivación del campo y el cumplimiento de algo mínimo en la entrega de tierras del proceso de paz, ha mantenido equilibrio en la economía sopesar que nos iríamos al desastre del comunismo reflejado en la vecindad, los escándalos de corrupción han empañado el cáncer sistemático de una institucionalidad en avanzada corrosión que permeó más no involucró directamente al ejecutivo como quisieron hacerlo pasar, los boicot de paros han resaltado la libre expresión pasando por coartar la movilidad con la gratitud de una fuerza pública respetuosa de la vida en un Gobierno que es garante en el diálogo, y el compromiso con la agenda de desarrollo sostenible de buscar la paz, la equidad, combatir el hambre, transformar las energías fósiles responsables en gran parte del cambio climático, es algo que ningún otro gobierno ha enfrentado y demuestra el cambio que por desconocimiento el pueblo ignora.

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