Por: Mauricio Garro

En tus ojos verdes veo el cielo,
un brillo suave que ilumina mi ser;
aunque no lo creas, eres un destello,
más hermosa que mil flores al amanecer.
Cada curva, cada risa, cada gesto
dibujan en ti un arte sin par;
tu esencia, única, es un manifiesto
de que la belleza no tiene rival.
Tu cuerpo es un verso, un poema sagrado,
cada línea cuenta historias de amor;
y aunque el mundo te vea a su modo,
yo solo veo perfección en tu interior.
No escuches las sombras de la duda
ni las voces que te tratan de opacar,
pues en mi alma eres siempre la luna
y tu luz jamás se podrá apagar.
No busques la perfección en el espejo,
pues ya eres perfecta sin dudar;
eres perfecta tal como eres,
un susurro que me hace suspirar.
Y aunque no lo veas, cada día me hieres
de amor, con tu belleza sin igual.
— Mauricio Garro
“El mejor cosmético de una mujer es su sonrisa.”

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