MENTIMOS POR AMOR

Por: Marcela Espinosa

Entre besos y caricias,
tus ojos color aceituna con miel
se clavaron en mi corazón.
Aún recuerdo tu testarudo furor
con el que iniciaste, peleando por este amor.

Tu dulzura y esa inocencia pura
que habitaba en tu sonrisa,
tu suave tacto como la brisa
y el poder de tus palabras
eran un arrullo al corazón.
Hoy están llenas de reproches y desazón,
de reclamos y dolor.

A tu lado me sentí inmensa,
poderosa e indestructible;
y hoy, aquel grito audible de tu boca
me pide paz, que me aleje;
así, quizás, volverás a ser feliz
y a pintar el cielo gris
con algún color vivaz.

Me ahogan las lágrimas
de aquellos bellos momentos
donde yo fui tu firmamento,
musa y poesía.
Qué triste que hoy mi vida
sea causa de tu tormento.

Con gratitud y templanza
llevaré este amor muy dentro
y pintaré de flores el campo;
tú recuperarás el canto,
la libertad y la poesía,
pues a ti, vida mía,
no volveré más.
Hoy, con mis maletas,
parto en paz hacia un camino distinto,
buscando en tu rostro
el alivio de soltar
este amor mordaz.

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