LA ANSIEDAD: UN MECANISMO INSTINTIVO Y PSICOSOMÁTICO QUE DUELE, Y DUELE MUCHO.

Por: Juan Sebastián Moros.

La ansiedad resulta ser un mecanismo de defensa natural en todos los animales, incluidos los seres humanos. Prepara el cuerpo y la mente de las personas en situaciones inesperadas y potencialmente riesgosas. El cuerpo se prepara: el ritmo cardíaco aumenta y el individuo reacciona con «lucha» o «huida»; en algunos casos, simplemente se produce una parálisis, ni lucha ni huida.

Teniendo en cuenta esta definición, podemos ver la ansiedad como algo natural en los seres humanos. Es un mecanismo que controla funciones biológicas de acuerdo con ciertos contextos, como hemos mencionado.

Sin embargo, hay otro tipo de ansiedad que no funciona como mecanismo, sino más bien como algo que te hace pensar de manera negativa, que te lleva a cuestionar tu valor como persona. Te hace tener pensamientos constantes, involuntarios y rumiantes, y te hace creer que, por alguna razón, las personas pueden tener una percepción negativa sobre ti; en algunos casos, te hace sentir incluso perseguido. Todos estos son pensamientos de una persona ansiosa, y el sentimiento o la emoción que pueden llegar a producir son agobiantes, en muchos casos irritantes, y afectan tu concentración.

Y no solo resulta ser algo netamente cognitivo que afecta tus pensamientos, ya que este tipo de ansiedad es psicosomática. Con esto me refiero a que todos estos pensamientos y sensaciones emocionales afectan también a tu cuerpo. Un ejemplo de esto lo vemos en el aumento del ritmo cardíaco, lo mismo que sucede con la ansiedad como mecanismo en situaciones de riesgo. Sin embargo, aquí puede no haber una situación así, y el cuerpo reacciona de la misma forma: mayor sudoración, pupilas más dilatadas, y el sistema digestivo ralentiza sus funciones para conservar más energía. Por lo tanto, en muchos casos, la persona que padece estos síntomas puede no tener apetito por un tiempo y experimentar dolor de estómago, un dolor físico producto de las emociones.

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