Por: Mauricio Garro

En el rincón donde el mundo calla,
donde el ruido se disuelve en paz,
Me encuentro con un espacio
donde el alma sin prisa de deshace en solaz.
No hay más compañía que mi propio ser,
y en esa quietud aprendo a escuchar,
El latido interno que suele esconder,
los sueños que en el ruido no puedo encontrar.
Yo y mi soledad, en silencio compartimos
los momentos sencillos los instantes ligeros,
y en sus manos invisibles nos construimos,
en fragmentos sinceros, completos, enteros.
Aquí no hay miedo ni huida,
solo la calma de estar presente,
De entender que esta vida
También se vive sin la multitud al frente.
Es en la soledad donde florezco,
sin prisas, sin máscaras, sin temor;
En su abrazo suave me enriquezco,
y descubro que en mí habita amor.
Porque estar solo no es vacío,
es el arte de estar en paz,
de beber el silencio como río
y, en cada gota encontrar la verdad.
Yo y mi soledad, somos aliados
en este rincón que otros temen mirar,
pero yo lo habito, libre, confiado,
Porque en mi soledad, aprendo a volar.

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