ATRÁS QUEDÓ

Por: Emely Inofuente

Fueron días devastadores los de ayer.
Hoy ya no hay ni una pizca de bondad y sensibilidad en mi corazón.
Ahora es un lugar frío y oscuro.

Seres despiadados se encargaron de clavar
en mi corazón alfileres, como si él fuese un alfiletero,
sin importar el daño irreversible que estaban ocasionando.

Atrás quedó la chica de porcelana
que se quebró ante los fuertes golpes y ralladuras de la vida.
Atrás quedó la chica sensible
que lloraba a mares ante el estruendo de una voz.
Atrás quedó aquella chica tierna y de puros sentimientos.

Pedazos de papel
en los que escribía notas e intentos de poesía en versos fallidos
relatan todo lo que padecí.

Mis ojos, que irradiaban brillo cuando sonreía,
ya no están.
El mundo me hizo así,
el mundo cruel y sus habitantes despiadados,
esparciendo maldad a su paso.

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