Por: Paula Andrea Correa Moreno

Construyamos paz con nuestra Madre Tierra, tejiendo un futuro más sostenible desde la participación activa de la mujer en la defensa de la naturaleza.

Este año, Colombia se posiciona como la sede de la biodiversidad, siendo la ciudad de Cali el epicentro que reunirá del 21 de octubre al 1 de noviembre a Estados, organizaciones internacionales y líderes ambientales en el marco de la Conferencia de las Partes en su decimosexta edición, conocida como la COP16. Este espacio global tiene como objetivo central sentar las bases para la implementación del plan de acción sobre biodiversidad, así como trazar una huella en el cuidado y preservación del ambiente. Sin embargo, un aspecto vital que cobra mayor relevancia en esta edición es la incorporación del enfoque de género, reconociendo el papel fundamental de la mujer en la sostenibilidad ambiental.
Un precedente clave de esta visión es el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, adoptado en la COP15 de 2022, el cual introdujo la Meta 23, que por primera vez destaca la importancia de la participación femenina en la conservación de la naturaleza, lo cual busca asegurar que las mujeres participen plenamente en la toma de decisiones sobre el ambiente, el acceso a la tierra y los recursos naturales. Este reconocimiento formaliza un vínculo que ha existido por siglos: la estrecha conexión entre la mujer y la naturaleza.
El enfoque de género en la COP16 busca precisamente subrayar el impacto diferencial que las crisis climáticas y la pérdida de biodiversidad tienen sobre las mujeres, especialmente rurales e indígenas, donde la conexión entre la mujer y la naturaleza es profunda y simbólica, siendo las guardianas del entorno, responsables de la gestión de los recursos naturales y preservadoras del conocimiento ancestral sobre la biodiversidad. La Madre Tierra, es vista como una fuente de vida y sustento, un lazo que históricamente ha sido nutrido y protegido por mujeres, esta relación simbiótica entre la mujer y el entorno natural ha sido un eje central del ecofeminismo, corriente que une los principios de igualdad de género con la protección del medio ambiente.
El ecofeminismo argumenta que la opresión de la mujer y la explotación de la naturaleza están intrínsecamente ligadas, pues ambas son vistas como recursos explotables por sistemas
de poder patriarcales. Desde esta perspectiva, la COP16 no solo aborda temas de biodiversidad y cambio climático, sino que también ofrece un espacio para el empoderamiento ecofeminista, un movimiento que impulsa a las mujeres a liderar iniciativas de conservación ambiental y a participar activamente en la defensa del planeta.
Uno de los aspectos más relevantes de este enfoque es cómo el empoderamiento femenino se conecta directamente con la preservación de la biodiversidad, ya que las mujeres de comunidades locales y pueblos indígenas, poseen un conocimiento ancestral sobre los ecosistemas y recursos naturales, siendo clave para implementar soluciones sostenibles que equilibren las necesidades humanas con la protección de los hábitats naturales. Así, la COP16, al adoptar un enfoque de género, no solo promueve la inclusión de las mujeres en los espacios de decisión, sino que reconoce el valor de sus conocimientos en la lucha por la conservación de la biodiversidad.
De esta manera, podemos entender que el rol de la mujer en la COP16 va más allá de la simple participación; se trata de un reconocimiento activo de su conexión única con la naturaleza y de su capacidad para liderar el cambio hacia un futuro más sostenible. Las mujeres no solo son víctimas de las crisis ambientales, sino que también son agentes de cambio, liderando proyectos que promueven la resiliencia y la sostenibilidad en sus comunidades, por ende, la importancia de construir políticas ambientales inclusivas, donde tanto hombres como mujeres puedan contribuir equitativamente a la solución de los problemas ambientales globales.
Este 2024, con Colombia como sede, se espera que las decisiones y acuerdos que emanen de esta conferencia reflejen una visión más inclusiva y equitativa, donde el papel de la mujer, como protectora de la naturaleza y líder en la defensa de la biodiversidad, sea fundamental. Por lo tanto, es indispensable comprender que la COP16 se presenta como una oportunidad histórica para integrar los principios del ecofeminismo en la agenda global sobre biodiversidad y cambio climático. El empoderamiento de las mujeres, su participación activa y la valoración de sus conocimientos pueden ser factores decisivos para avanzar hacia un mundo donde la equidad de género y la sostenibilidad ambiental vayan de la mano, tejiendo una nueva relación con la Madre Tierra que beneficie a todas las formas de vida y nos permita construir paz con la naturaleza.

Sobre el autor:


Columnas recientes
Busca columnas por autor






Deja un comentario