INCOMPRENDIDO

Por: Marcela Espinosa

Bailan mis palabras estrellándose contra tu cuerpo, como espinas tortuosas que te hacen sangrar.

Dices que no entiendo, que tu situación no comprende, y entonces haces lo imposible para que deje de amarte.

La distancia no es un problema para un amor tan grande, pero como juegas con mis heridas, no pretendas que no me desangre.

La ternura se escapa y la nostalgia me abraza cada mañana, y en ocasiones camina por la cuerda floja mi paz, mi calma.

¿Cómo puede la fuente de tu amor doler tanto? ¿Acaso disfrutas al ver el llanto en mi rostro?

Y aunque mi amor es sólido y entre angustias te excuso, mi corazón no es de hierro, y hacer oídos sordos a tus palabras no sirve de mucho.

No te veo y, aun en la distancia, te sueño; no te tengo y, aun en ocasiones, te siento.

Pero no soy insensible ante el dolor que poco a poco marchita este amor.

No logro justificarte por el temor, pero la distancia no es quien hiere este amor; son tus palabras, tu apatía, las que rompen poco a poco mi alegría.

Que tu nuevo hogar te traiga paz, y que allí encuentres lo que en mí no hallaste: parte del amor que poco a poco mataste.

Sobre la autora:

Deja un comentario

Busca columnas por autor

Deja un comentario