DESPEDIDA

Por: Álvaro Enrique Parada

Me despido para siempre del dolor e indiferencia inalcanzable al no existir corresponsabilidad de pretender en un irreal cuento poético, conquistar aquel sentimiento descrito muy bien por Platón… Sólo queda la verdad dicha y el corazón roto…

Gratitud por el fugaz momento de lo que pudo haber sido y no fue… Quedando el abismo del silencio, doblegado a un desamor que corroe y desgarra por dentro, donde la inspiración brota, mientras las lágrimas recorren un rostro maduro, desolado por el tiempo…

Sólo es preciso manifestar que el arte de amar, nace muchas veces al interior de uno mismo, pues desde allí se gesta el inconmensurable talento de escribir para desahogar el alma…

Recogiendo cenizas de un inexistente fuego, recobramos ánimo y fuerzas, de donde la sangre atónita clama por al menos un breve instante de conexión terrenal que me despierte de ese sueño que anhelábamos se hiciera realidad…

Que intenso dolor genera el silencio rechazo de una declaración, si tan sólo no se coartara el sentimiento y se permitiera sembrar de esperanza una razón, cuando dos almas que se pensaron afines, fueron acalladas en el abismo despreciable del confuso hecho de la malinterpretación… Oh profundo y melancólico suceso que desintegra el hallazgo maldito de un desamor….

Magistral recopilación de sentimientos alberga el pensamiento de un enamorado sin amor, pues es en la tristeza y la desidia, donde la inspiración crea las mejores composiciones artísticas, basadas en la fantasía anhelada de un frustrado soñador…

Con el alma y corazón en la mano hechos migajas, surte la premisa para tanta idealización, es acaso la premura de nuestras vidas, vivirlas en completa soledad y silencio, por aquel temor oscuro, que hoy nos hizo, continuar pidiendo, ojalá llegase nuestro verdadero amor…

Pasa el tiempo y la indiferencia es aún más abismal y el santuario sepulcro del silencio hiere por dentro… Oh dolor inaudito porqué has venido, acaso desmerezco
tan abominable trato o es el terror asombro de sentirse amada por un desconocido.

Cae la noche con su oscuridad silenciosa y es el insomnio quien acompaña, acaso esta sensación inmerecida es muestra del débil arrullo que deambula por un frío corazón que no entiende… Oh larga y angustiante tiniebla soy tu mejor opción a la tristeza.

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