HOY LA PAZ TOTAL NO EXISTE EN COLOMBIA

Por: John Jairo Gelvis Galvis

En el país de las maravillas donde nuestro presidente Gustavo Petro prometió hacer un proceso de paz de 3 meses con el ELN, que eso se iba rápido en un abrir y cerrar de ojos, no pasó, pues ya tenemos dos años y un mes. Este grupo no se desarmó, como tampoco el resto de bandas criminales. Esto quiere decir que han pasado dos años de promesas de que se iba a negociar con las bandas criminales de extrema derecha o izquierda, pero nada. No, mentiras, sí pasó algo: se fortalecieron.

Estos años, el país ha tenido un gran problema: la fuerza pública está débil, con helicópteros sin mantenimiento y con graves fallas, lo cual se ha prestado para accidentes aéreos. Volvimos a la época de Pastrana, donde la ley la ponen los secuestradores, asesinos y grupos armados, donde son la ley y el orden en las zonas apartadas del país, que matan soldados y al rato el gobierno los vuelve gestores de paz, que son agarrados en caravanas del DNP con armas y dineros. Después salen como gestores de paz. ¿Será que ser pilo ya no paga en este país?, frase célebre de nuestro ex presidente Juan Manuel Santos Calderón. Con este desgobierno se puede decir que ser pillado paga; podemos decir que paga más que ser emprendedor o empresario, o un trabajador que se levanta a las 4 a.m. para cumplir sus deberes laborales en las grandes capitales del país. Paga más que ser honesto. Cosas así no me dejan dormir a más de un colombiano en distintas partes del país.

Si medimos la paz total con el número de masacres que tuvo Álvaro Uribe Vélez en 8 años de gobierno, fueron 26 masacres en el país. Pero, si miramos al caudillo, al mesías de la izquierda, en dos años y un mes ha habido 54 masacres. Miramos las garantías de los líderes sociales; según Indepaz, van 126 líderes asesinados este año, solo en 2024. Miramos el tira y afloje que tiene el ELN, que quiere la paz sin soltar armas. Sin tener voluntad política, deja muy mal parado los procesos de paz.

Vemos cómo las bandas criminales de extrema derecha entran y salen, como pasó en el caso de alias Zeus, que se acogió a la JEP solo para escaparse y seguir delinquiendo. Lo mismo pasó con los amigos que firmaron el acuerdo de La Habana y resultaron escapándose para Venezuela porque seguían delinquiendo. Que les dieron de baja la misma Guardia Nacional, aparentemente, pero todo sabemos que fue ajuste de cuentas y que llegaron a mandar a territorio ajeno. Colombia es un país que quiere la paz y la reconciliación, pero esa voluntad se le ve a la persona de a pie, al campesino, al estudiante universitario, a los afrodescendientes, a los gitanos o Rrom, a los grupos indígenas. Como decía Francia Márquez, los verdaderos nada y nadies. Los que anhelan una paz verdadera y estable, que no buscan llegar al poder, porque la lucha de clases de los grupos armados en el país es realmente llegar al poder, querer manejar el recurso económico, volver al pobre más pobre, acabar con la clase media y ser parte de los nuevos ricos del país. Ese es el verdadero sueño revolucionario o capitalista de los grupos de extrema derecha o de izquierda en el país.

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