Por: Álvaro Enrique Parada Villamizar


La temperatura actual ha aumentado considerablemente debido al calentamiento global por “gases de efecto invernadero” (GEI), donde la radiación térmica emitida por la Tierra queda atrapada en la atmósfera debido a la acumulación excesiva de CO2 principalmente, afectando el clima y con esto las implicaciones graves en el bienestar futuro de la humanidad y la vida misma, sus causas múltiples son producidas de acuerdo a la ciencia por los siguientes factores: 1) Explotación, fabricación y consumo de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, al representar entre el 75 y el 90% de las emisiones mundiales, junto a otro tema con la industria petroquímica del plásticos y todo la práctica del consumismo desaforado de artículos de corta vida útil o de un solo uso, también contaminante excesivos de residuos sólidos, ante la deficiente reducción, recuperación, reutilización o reciclaje, el cual no es el debate, pero merece su mención y apreciación futura. 2) Manufactura industrial del cemento, hierro, acero, componentes electrónicos, ropa y otros bienes. 3) Deforestación o tala de los bosques para ampliación de actividades económicas expansivas como agricultura, ganadería y minería, donde los bosques son quienes absorben el dióxido de carbono y su destrucción limita la capacidad de la naturaleza para equilibrar estas emisiones. 4) Transporte es el sector que más contribuyen a generar gases de efecto invernadero por dióxido de carbono de los vehículos por la gasolina y ACPM, siendo responsable en un 25% a nivel global y con tendencia al aumento. 5) Producción de alimentos genera emisiones de metano, dióxido de carbono y otros. 6) Energía en edificios consume más de la mitad de la electricidad total en calefacción, climatización, iluminación y dispositivos conectados que inciden consumo excesivo de los hogares.

Investigación científica evidencia modelos climáticos avanzados que determina temperaturas promedio de la superficie global de la Tierra durante los últimos 480 millones de años, desde el surgimiento de organismos multicelulares en la época conocida como el Eón Fanerozoico, revela que, aunque la Tierra ha estado mucho más caliente en otros momentos, las temperaturas nunca han aumentado tan rápido como en la actualidad. El estudio, publicado en la revista Science el 20 de septiembre de 2024, subraya que el análisis de la temperatura media global de la superficie (GMST, por sus siglas en inglés) en los últimos 485 millones de años es crucial para comprender los procesos que impulsan el clima y menciona que la interacción entre la flora, la fauna y los patrones climáticos ha sido clave en la evolución del clima, variando entre 11 y 36°C, con una sensibilidad climática aparente de aproximadamente 8°C, lo que es dos o tres veces más alto que en la actualidad. Los autores destacan que este registro geológico es vital para comprender la historia del planeta y poner en contexto el cambio climático actual. Además, es fundamental para refinar nuestra comprensión de la relación entre el dióxido de carbono (CO2) atmosférico y la sensibilidad climática, lo que puede ayudar a mejorar las predicciones sobre el calentamiento antropogénico. El calentamiento inducido por el ser humano no llevará a la Tierra más allá de los límites de habitabilidad, creará condiciones desconocidas para la especie humana y que podrían tener consecuencias devastadoras para los ecosistemas y las comunidades humanas. La humanidad ha construido su civilización en un paisaje dominado por un clima frío, lo que significa que un calentamiento tan rápido y significativo podría tener efectos imprevistos en la infraestructura, la agricultura, la biodiversidad y la calidad de vida.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Globales, fueron adoptados por las Naciones Unidas en 2015 como un llamamiento universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que para el 2030 todas las personas disfruten de paz y prosperidad. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que establecen que la erradicación de la pobreza debe ir de la mano de estrategias que fomenten el crecimiento económico y aborden una serie de necesidades sociales como la educación, la sanidad, la protección social y las perspectivas de empleo, al tiempo que se combate “el cambio climático y se protege el medio ambiente”.
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