POR:HAZZAM GALLEGO

No te engañes creyendo
que mi ausencia te traerá paz.
Ni por un segundo pienses
que estarás tranquila.
Lo veo en tus ojos,
el corazón roto,
el alma desgarrada,
tu voz es apenas un eco
de lo que alguna vez fue fuerza.
No pienses que yo estoy mejor,
me voy deshecho,
viéndote llorar por la ventana,
preguntándome por qué me alejo
dejándome a medias,
desparramando lo poco que queda de mí
en ti,
esparciendo lo que no supe sostener.
Te escribo porque no sé hacer otra cosa,
aunque ni yo crea en lo que digo,
aunque te hable de tranquilidad
sabiendo que no llegará,
porque esto no es un adiós
pero tampoco será fácil un regreso.
La calma es una mentira
que contamos para no caer,
y si algún día vuelvo,
no será con sonrisas,
sino con cicatrices
que se abrazarán a las tuyas
como si ese fuera
el único final posible
para esta historia inacabada,
que se muere con cada paso
que doy lejos de ti.

Sobre el autor:








Deja un comentario