PENSAMIENTOS POLÍTICOS DE MAQUIAVELO

Por: Alvaro Enrique Parada Villamizar

La filosofía política marca el rumbo de la historia de los pueblos en el antes, el ahora y el después… A Maquiavelo se le atribuye la frase “el fin justifica los medios”, ya que resume muchas de las ideas contenidas en el capítulo XVIII de El príncipe: solo el resultado justifica la acción, siendo además el creador del concepto fundamental en Política y desarrollada como doctrina (Della Ragion di Stato, 1589).  Maquiavelo lo expone en sus Discursos sobre la primera década de Tito Livio: «Que la patria se debe defender siempre con ignominia o con gloria, y de cualquier manera estará defendida»: «Esto es algo que merece ser notado e imitado por todo ciudadano que quiera aconsejar a su patria, pues en las deliberaciones en que está en juego la salvación de la patria, no se debe guardar ninguna consideración a lo justo o lo injusto, lo piadoso o lo cruel, lo laudable o lo vergonzoso, sino que, dejando de lado cualquier otro respeto, se ha de seguir aquel camino que salve la vida de la patria y mantenga su libertad».

Maquiavelo fue un filósofo, político y escritor italiano, nació el 3 de mayo de 1469, recordado por su cinismo y valores, digamos pragmáticos. No se puede negar su conocimiento de la naturaleza humana, considerado el padre de la ciencia política moderna. Fue asimismo una figura relevante del Renacimiento italiano. En 1513 escribió su tratado de doctrina política titulado El príncipe, publicado póstumamente en Roma en 1531. Muere el 21 de junio de 1527.

Algunas de sus apreciaciones del hombre:

1. En general, los hombres juzgan más por los ojos, que, por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.

2. Es un defecto común de los hombres no preocuparse por la tempestad durante la bonanza.

3. Un hombre que quiere ser bueno entre tantos que no lo son, labrará su propia ruina.

4. Los hombres ofenden antes al que aman, que al que temen.

5. El fin justifica los medios.

6. No hay nada tan difícil de manejar, tan dudoso de éxito, ni tan incierto como el dirigir a la gente.

7. La sabiduría consiste en saber distinguir la naturaleza del problema, y en elegir el mal menor.

8. Un ejército de ovejas conducido por un león es más temible que un ejército de leones conducido por una oveja.

9. La política no tiene relación con la moral.

10. Los hombres son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son.

11. El hombre prudente no se lamenta de las cosas que no puede cambiar, sino que se esfuerza por mejorar las que sí puede.

12. La virtud es lo que hace al hombre amado y respetado de los hombres, y la astucia es lo que hace al hombre temido y respetado.

13. El que tolera el desorden evita la guerra, primero viene el desorden y después la guerra.

14. Uno debe ser un zorro con el fin de reconocer las trampas y un león para ahuyentar los lobos.

15. No hay que apartarse del bien mientras se pueda, y hay que saber entrar en el mal, cuando se necesite.

Se considera a Maquiavelo como uno de los teóricos políticos más notables del Renacimiento, pues con su aporte se abre camino a la modernidad en su concepción política y a la reestructuración social.  Decía que «si una persona desea fundar un estado y crear sus leyes, debe comenzar por asumir que todos los hombres son perversos y que están preparados para mostrar su naturaleza, siempre y cuando encuentren la ocasión para ello».

En los Discursos, Maquiavelo se declara partidario de la república, partiendo del supuesto de que toda comunidad tiene dos espíritus contrapuestos: el del pueblo y el de los grandes (que quieren gobernar al pueblo) y que están en constante conflicto.  Para Maquiavelo el mejor régimen es una República bien organizada (toma como ejemplo la República romana), aquella que logre dar participación a los dos partidos de la comunidad para de esta manera contener el conflicto político dentro de la esfera pública.  Maquiavelo señala, y de aquí la calificación de bien organizada, que es primordial que en dicha república se disponga de las instituciones necesarias para canalizar el conflicto dentro de las mismas sin las cuales la república se desarmaría.  Ninguna de las otras formas de gobierno, ya sean las buenas; la monarquía, la aristocracia y la democracia, o las malas; la tiranía, la oligarquía y el gobierno licencioso, logran el equilibrio de los partidos dentro del régimen, por lo que son inestables.

«Por tanto, un príncipe, viéndose obligado a sabiendas a adoptar la bestia, tenía el deber de escoger el zorro y el león, porque el león no se puede defender contra las trampas y el zorro no se puede defender contra los lobos.  Por lo tanto, es necesario ser un zorro para descubrir las trampas y un león para aterrorizar a los lobos».

Maquiavelo sostuvo que el pueblo, a diferencia de la nobleza y el clero, era la médula de las naciones; sin embargo, este mismo pueblo tuvo que «convertirse en cera en manos del político». No obstante, las faltas cometidas por el pueblo sometido a su autoridad «son el resultado enteramente de su propia negligencia o mal ejemplo», pues según Lorenzo de Medici confirma: “El ejemplo del príncipe es seguido por las masas“.

En cuanto a la religión, y el cristianismo en particular, Maquiavelo la consideró como parte de la maquinaria estatal para mantener la justicia y honrar la virtud de sus ciudadanos: «recurrían a la religión con el fin de inspirar confianza a sus ejércitos»

Pero el hecho es que lo que Maquiavelo propone es el cuestionable relativismo moral, según Hannah Arendt: «la debilidad del argumento del mal menor ha sido siempre que los que escogieron el mal menor olvidan muy rápido que han escogido el mal».  Thomas Hobbes: «Mientras los hombres viven sin ser controlados por un poder común que los mantenga atemorizados a todos, están en esa condición de guerra, guerra de cada hombre contra cada hombre».

La inclinación malvada de los hombres hace de nuevo necesaria la alianza del poder con el mal mismo para producir los resultados adecuados de la convivencia y la paz. Para el liberalismo el poder es un mal necesario, pero, por eso mismo, si queremos disfrutar de la seguridad que produce frente a la anarquía, también debemos controlarlo y limitarlo, ya que sin esta contención no es útil, no produce sus funciones asignadas, que son la seguridad, la paz y la convivencia; el mal, pues, ya que nos es necesario, ha de ser domado (esgrimiendo frente a él nuestros derechos), sometido (al consentimiento de los obedientes), vuelto sensible a nuestros intereses (mediante la representación), despedazado (dividiendo sus poderes) y regulado (sometiéndolo al imperio de la ley).

Modernamente, Peter Sloterdijk desarrollo del concepto maquiaveliano de razón de estado y el enorme mal que ha hecho. «falsa conciencia ilustrada» adoptando una forma de actuación tal que aun sabiendo que los ideales que extendía (razón, progreso, verdad, diálogo) no son (ni han sido nunca) posibles, «los intenta mantener en el orden establecido, produciendo un tipo de personas que, aunque públicamente no cuestionen dichos ideales, viven al margen de ellos y con completa libertad y superioridad», en lo que Sloterdijk denomina cinismo.

Indistintamente, hoy nuestra amada Colombia, viene siendo atacada por el poder hegemónico de décadas enquistado y que ha desgobernado con alianzas oscuras y criminales en un narco paramilitarismo de Estado corrupto, debidamente probado, documentado y judicializado en la historia, que con manipulación mediática al pueblo, están pretendiendo derrocar la democracia progresista de izquierda electa que los desenmascara, para querer ellos prevalecer en sus interés personales y seguir delinquiendo, lo que traerá consigo futuros momentos tensos, donde la sociedad pensante decidirá…

La historia está escrita y no podemos condenarnos a repetir sucesos como «El Bogotazo» con el magnicidio del caudillo Jorge Eliécer Gaitán en 1946, en Soacha con Luis Carlos Galán Sarmiento en 1989, en Bogotá con Jaime Hernando Garzón Forero en 1999 y otros muchos más líderes pensadores liberales que incomodaban al Establecimiento.

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