AMOR DE HERMANOS: UN LAZO IRROMPIBLE

Por: Marcela Espinosa

Los hermanos, esos compañeros de viaje que la vida no nos permitió elegir, pero que sabía que necesitábamos. Existe algo mágico en la conexión que une a los hermanos, y en el proceso de forjar y entretejer ese lazo, están el amor, la empatía, la consideración y miles de anécdotas en las que uno terminó riendo, otro llorando, y alguno herido, pero siempre con recuerdos inolvidables.

Los hermanos cumplen un papel de suma importancia en nuestra vida, siendo gestores de risas, enseñanzas, abrazos y experiencias, entre otros. Se convierten en guías, referentes a seguir, y aunque muchas veces sentimos molestia hacia ellos, los odiamos y nos tomamos todo tan a pecho, en el fondo sabemos que cuando necesitemos una mano amiga, ellos estarán ahí para nosotros.

Los abrazos más sagrados, las bromas, los momentos de bullying e incluso las riñas, se vuelven memorias gratas cuando somos adultos. Quien tiene un hermano tiene un gran tesoro, un amigo fiel, un escudero y un apoyo eterno.

Crecer con un ser totalmente diferente a uno, detestar ciertas aptitudes y comportamientos, y aun así que esto no afecte el amor, habla de lo sólido que es el vínculo entre hermanos.

Cuando pasamos por situaciones que nos congelan o nos hacen sentir bloqueados, podemos recurrir a la famosa «llamada a un amigo», pero la verdad es que la mayoría de nosotros llamaría a un hermano.

Todos aquellos que tenemos el privilegio de tener un hermano deberíamos fomentar el amor, el respeto y el cuidado por ellos.

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