LO URGENTE vs. LO IMPORTANTE: Un Dilema Diario

Por: Jonathan Niño (Muelaz MC)

Queridos lectores,
¿Alguna vez han sentido que el día termina y, aunque estuvieron ocupados todo el tiempo, sienten que no hicieron nada realmente significativo? En nuestra vida cotidiana, lo urgente a menudo nos distrae de lo que tiene un impacto duradero. Nos encontramos atrapados en una vorágine de tareas que parecen requerir nuestra atención inmediata: plazos del trabajo, notificaciones en el teléfono, pequeñas emergencias que surgen sin previo aviso. Todo parece urgente. Pero, entre tanta prisa, ¿cuántas veces nos detenemos a pensar en lo que es realmente importante? ¿Cuántas veces dejamos de lado lo que de verdad valoramos, postergándolo para «después», mientras corremos tras lo que creemos que no puede esperar?

Este dilema entre lo urgente y lo importante es una trampa en la que todos caemos. Vivimos en un mundo que nos empuja a actuar rápido, a resolver problemas inmediatos, y aunque eso tiene su lugar, muchas veces lo que termina quedando en segundo plano es lo que más impacto tiene en nuestra vida a largo plazo.

La Trampa de lo Urgente
Lo urgente, por su misma naturaleza, demanda atención instantánea. Es ruidoso, presiona y genera estrés. Está en todas partes: la llamada que debes devolver, el correo que no puedes dejar de responder, la reunión que te piden improvisar. Es fácil dejarse llevar por la corriente de lo urgente porque satisface una necesidad inmediata, nos da una sensación momentánea de productividad. Sin embargo, cuando lo urgente domina nuestra vida, poco a poco lo importante queda relegado.

¿Te ha pasado que terminas el día y te preguntas si realmente hiciste algo significativo? Este es el efecto de lo urgente. Nos mantenemos ocupados, pero no necesariamente avanzamos en lo que verdaderamente importa. De hecho, muchas veces, lo urgente no es más que un ruido superficial que nos distrae de nuestros valores más profundos.

Reconociendo lo Importante
Lo importante es más silencioso, no suele gritar por atención. Se esconde en los momentos de calma y reflexión. Lo importante rara vez tiene un plazo límite, pero es lo que define el curso de nuestras vidas. La salud, la familia, los sueños personales, el crecimiento interior… Todo esto suele ser postergado porque no tiene una fecha de entrega inmediata.

Sin embargo, cuando dejamos de lado lo importante, las consecuencias pueden ser devastadoras. La relación con nuestros seres queridos se debilita, nuestra salud física y mental se deteriora, y nuestros sueños se ven cada vez más lejanos. Lo importante no desaparece cuando lo ignoramos; simplemente se va acumulando hasta que llega el momento en que su ausencia nos pesa. Es en esos momentos en los que nos damos cuenta de lo esencial que era aquello que postergamos por tanto tiempo.

El Dilema en la Vida Familiar
Como padres y compañeros de vida, el balance entre lo urgente y lo importante adquiere una dimensión aún más compleja. Las responsabilidades diarias —las tareas del hogar, los compromisos laborales, las actividades escolares— son importantes, pero muchas veces nos envuelven tanto que olvidamos lo fundamental: el tiempo de calidad con quienes amamos, las conversaciones sinceras, el simple hecho de estar presentes.

Recuerdo tantas veces en las que mis hijas me han llamado y les he respondido con un ‘un momento, ya voy’. Me pregunto cuántos de esos ‘momentos’ en los que me distraje con algo urgente me han alejado de lo que más valoro: estar presente para ellas. Esas pequeñas decisiones nos parecen inofensivas, pero cuando se acumulan, pueden crear distancias difíciles de cerrar.

Priorizar desde los Valores
La clave para salir de la trampa de lo urgente es aprender a priorizar desde nuestros valores. Cuando tomamos decisiones basadas en lo que es más importante para nosotros —nuestros seres queridos, nuestro bienestar, nuestros sueños—, nos damos cuenta de que muchas de las cosas que parecían urgentes realmente pueden esperar. Se trata de ser conscientes y deliberados, de entender que cada decisión tiene un costo, y que, al elegir lo urgente, muchas veces estamos sacrificando lo que más valoramos.

Esto no significa que debamos ignorar nuestras responsabilidades diarias o dejar de ser productivos. Significa que debemos aprender a encontrar un equilibrio, a establecer límites. Significa que debemos hacernos preguntas difíciles: ¿Estoy dedicando tiempo a lo que más importa? ¿Estoy sacrificando mi bienestar por cosas que, en el fondo, no tienen un valor real a largo plazo? ¿Cómo puedo reorganizar mi vida para que lo importante tenga un lugar preeminente?

Vivir con Intención
Al final del día, se trata de vivir con intención. No podemos controlar todas las circunstancias de nuestra vida, pero sí podemos controlar cómo reaccionamos ante ellas y cómo distribuimos nuestro tiempo y energía. Aprender a discernir entre lo urgente y lo importante es un acto de responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia los demás. Es elegir conscientemente lo que realmente nos hace felices y nos lleva a una vida plena.

Hoy, te invito a que tomes un momento para pensar en tu vida. Pregúntate, ¿estoy viviendo enfocado en lo que realmente importa? Si la respuesta no es clara, tal vez sea momento de replantear tus prioridades. Porque al final, lo que queda no es lo que resolvemos con rapidez, sino lo que cultivamos con tiempo, amor y paciencia.

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