Opté por sentarme sobre el pasto verde y tomar un descanso, fijé la mirada en un montículo de tréboles mientras respiraba aire puro y fresco, no te busqué pero te encontré un día por casualidad, entre una multitud. Te encontré un día armonioso, ahora eres mi trébol de cuatro hojas,
Eres tú rayito de luz que me rescató de un mundo oscuro que habitaba en mí ser. Me ha resultado difícil poder llegar a ti, no ha sido nada fácil si miro atrás, prefiero no hacerlo porque solo traigo de vuelta al presente momentos amargos, tan amargos como el licor que solía ingerir acompañada de la soledad.
Ahora tengo la dicha y fortuna de tenerte, tu compañía hace que mis días sean mágicos. Oigo melodías todo el tiempo, melodías dulces y armoniosas mientras a la vez imagino que bailamos bonito. Tarareo canciones todo el tiempo, siempre teniéndote presente. Compongo canciones que solo tú puedes escuchar, porque son para ti, solo para ti, para así hacerte saber mis sentimientos por ti y lo mucho que me inspiras en cada una de ellas.
Escribo éste verso pensando en tus ojos achinados cuando sonríes, en lo radiante que es tu sonrisa, en lo cálido que son tus abrazos, tus manos y lo más valioso: lo bonito de tu ser y tu buen corazón.
Cuento con la dicha y fortuna de que seas mi trébol de cuatro hojas, difícil de hallar y tan valioso para mí. No sé si alguien conspiró para poder coincidir contigo, sea quien sea, se lo agradezco infinitamente, ahora contigo tengo todo, buena suerte y soy muy afortunada.
¿Qué más puedo pedir? Ahora en mi rostro se dibuja una sonrisa tan bonita como la media luna, soy feliz. Ahora representas para mí: esperanza, fe, amor y suerte. Tú eres mi trébol de cuatro hojas.
Deja un comentario