DECÍDETE A SER FELIZ

Por: Ximena Rincón

¿Por qué no te decides a ser feliz ahora? ¿Qué es lo que te impide tomar esa decisión y arriesgarte a hacerlo día con día? ¿Por qué sigues posponiendo tu felicidad y colocando mil excusas para no hacerlo? ¿Por qué sigues enfocado en que alcanzarás la felicidad cuando consigas todo lo que siempre has querido? ¿Quién te asegura a ti que serás feliz cuando logres cada una de esas cosas? Las personas somos seres inconformes, lo que quiere decir que cada día queremos más de lo que ya tenemos. Es por esa misma razón que no debemos atar nuestra felicidad a cosas materiales ni a tus objetivos. A menudo escucho a personas cercanas decir: «Seré feliz cuando consiga el empleo de mis sueños, seré feliz cuando tenga mi propio negocio, seré feliz cuando me case y tenga hijos». ¿Por qué esperar a que pase todo eso para alcanzar la felicidad? ¿Por qué no empezar a ser feliz desde hoy y dejar de preocuparnos por el “seré feliz”? Muy probablemente lo serás cuando consigas cada una de esas cosas, pero mientras las consigues, ¿qué? ¿Seguirás atado a la amargura? ¿Por qué no mejor disfrutar del proceso que cada día te acerca a tus objetivos, con el toque de la felicidad?

Recuerda, la felicidad surge únicamente de ti mismo; ninguna otra persona podrá brindarte su felicidad para que tú seas feliz. Ser feliz es una decisión que debes tomar día con día; ser feliz solo dependerá de ti mismo, no del mundo exterior. Tú eres el encargado de construirla y llevarla contigo siempre.

Cuando aprendas a ser feliz, dejarás de buscar personas como salvavidas, dejarás de caer en tantos círculos viciosos y dejarás de complacer a los demás. ¿Por qué hablo de este término? Porque vamos por la vida haciendo cosas para hacer felices a los demás, creyendo que si los hacemos felices, también lo seremos nosotros. Y es ahí donde cometemos ciertos errores que nos llevan al punto de ser personas infelices. Recuerda siempre que cuando das algo, no esperes un intercambio, porque das de lo que tienes; y si no eres feliz, no pretendas complacer al mundo para conseguir esa felicidad, que al final tú mismo eres el encargado de conseguir.

La verdadera felicidad radica en la aceptación de uno mismo, en la capacidad de vivir plenamente el presente sin ataduras ni expectativas impuestas por los demás. El día en que comprendas que la felicidad es un estado que tú mismo decides adoptar, cada paso que des estará impregnado de una paz interna que no se verá afectada por los cambios del mundo exterior. Así, aprenderás a apreciar el valor de cada instante, encontrando la plenitud en lo cotidiano y en la simpleza de ser tú mismo.

Sobre el autor:

Deja un comentario

Busca columnas por autor


Deja un comentario