Por: Álvaro Enrique Parada


El Golpe Blando son técnicas de carácter conspirativo para desestabilizar un gobierno y causar su caída sin que parezca consecuencia u acción de otro poder, mediante maniobras que aparentan legalidad y que se utilizan como alternativa al golpe militar, el cual ha quedado bastante desprestigiado. Las etapas para realizar un Golpe Blando se jerarquizan de manera simultánea para promocionar el descontento que genera malestar, como el desabastecimiento, la criminalidad, la manipulación del dólar y las denuncias de corrupción a través de medios sin sustento real, con el apoyo de sectores judiciales, mediáticos y de servicios de inteligencia, llevando a adelantar la destitución de un presidente elegido por el voto popular.
- La primera etapa es promover acciones no violentas para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.
- La segunda etapa consiste en desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno en el poder.
- La tercera etapa se centra en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
- La cuarta etapa pasa por ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de «ingobernabilidad».
- La quinta y última etapa tiene por objeto forzar la renuncia del presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.
Según Oxford, la desinformación comenzó a usarse en los años 50 durante la Guerra Fría en tácticas empleadas por las agencias de inteligencia KGB y CIA, basadas en distintos procedimientos retóricos tales como la presuposición, la mentira, el uso de bulos y falacias, la sobreinformación, la generalización y el oscurantismo.
Las investigaciones académicas demuestran que la desinformación se convierte en creencia personal cuando la audiencia internaliza la desinformación de manera antagónica. Es decir, los conflictos de identidad sirven como vehículo para circular desinformación cuando la audiencia toma parte en debates que se manifiestan en el panorama mediático, obligando a la sociedad a estar alerta para evitar la propagación de este fenómeno de satanización o divinización que convence más con sentimientos que con razones.
Las campañas de desinformación en el ámbito de la seguridad nacional, propuestas desde la sociedad civil, son una amenaza para las democracias, ya que pueden destruir la confianza y la creencia en la posibilidad de establecer la verdad de los hechos, donde las nuevas tecnologías como internet facilitan la difusión y el control de la misma.
VIDEO GOLPE BLANDO MEXICO 2020
Sobre el Autor:


Columnas recientes
Busca Columnas Por Autor






Deja un comentario