Por: Anónimo Mendoza


El viernes 30 de agosto, alrededor de las 10:00 a.m., se registró el asesinato de una mujer en la avenida 21A entre calles 12 y 13 del barrio Cundinamarca de Cúcuta. La víctima fue Daniela Estefanía Saa López. Todos quedamos atónitos al ver el video donde un joven se baja de una moto, persigue a la víctima sin que ella se percatara y la mata con un arma de fuego con silenciador. Luego, huye del lugar como si nada, dejando muerta a esta joven, que el día de ayer se reveló era parte de la familia de la Gran Cosecha. Este suceso dejó consternados a los cucuteños, especialmente a los residentes del sector. Al principio, nadie conocía a la joven en el barrio, ni sabían de quién era familia. De hecho, inicialmente pensaron que era una habitante de calle del sector. Este incidente dejó intranquilas a las personas de este barrio y de la comuna 9 de Cúcuta.
Al día siguiente, en la calle 10 entre avenidas 18 y 19, otra mujer fue atacada dentro de un establecimiento comercial, el cual es de su propiedad. Eran las 10:40 de la mañana cuando un hombre llegó a ese local comercial del barrio Cundinamarca. En otro video se puede ver cómo, de repente, saca un arma de fuego con silenciador y agrede a la trabajadora de la droguería. Las autoridades creen o piensan que podría ser el mismo criminal del día anterior, pues en menos de 24 horas aterrorizó al barrio Cundinamarca, dejando como saldo una víctima fatal y una mujer herida, cuyo pronóstico es reservado.

¿Qué está ocurriendo en ese barrio y qué han hecho las autoridades competentes ante la ola de violencia que ha azotado a Cundinamarca durante 2024? Si las personas no se sentían seguras antes, ahora en 2024 mucho menos. Sucesos como las peleas entre bandas criminales por territorio, y ahora un posible asesino o feminicida atacando a mujeres desprevenidas del sector, generan una gran preocupación. ¿Dónde está la gestión de la alcaldía de Cúcuta y su plan de seguridad, que ya ha cambiado de nombre dos veces?
¿Será que en Cúcuta ser una mujer atractiva es un delito? Las parejas sentimentales son los mayores responsables de los asesinatos de estas hermosas mujeres, que hoy han muerto en el municipio de San José de Cúcuta. Ni las autoridades han podido hacer nada; no hay una ruta de atención clara, y a veces vemos decisiones arbitrarias sobre cómo la justicia colombiana actúa en estos casos. Es inaceptable que a los abusadores de sus víctimas se les otorgue casa por cárcel, muchas veces en el mismo lugar donde vive la víctima y donde fue victimizada. Pero, en la lógica de los jueces o magistrados, esto parece no importar. Estas situaciones deberían ser de no repetición en el país, ni en el mundo.

Volviendo a Cúcuta, a principios de año vimos cuando una joven fue agredida por un grupo en la avenida del río. Ese caso quedó en el olvido en la agenda del alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, quien inicialmente nos ofreció un show mediático asegurando que toda la institucionalidad la apoyaría. Con el tiempo, hemos visto que la joven, amenazada y todo, tuvo que hacer toda la labor investigativa para resolver quién fue su agresor, cómo se llamaba y en qué municipio se fue a vivir después del suceso de tortura y golpes que vivió.
¿Será que la violencia en Cúcuta se está transformando en feminicidios de mujeres cucuteñas? ¿Será que el pueblo cucuteño tendrá que gritar «¿Ahora quién podrá defendernos?» y esperar a que una voz diga «¡Yo, el Chapulín Colorado!»?
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