La razón filosófica es la virtud que posee el ser humano para cuestionar, reconocer, comprobar conceptos, debatirlos, así como deducir o inducir conceptos diferentes a los que ya se domina, pues la razón, contiene los principios reguladores de la unidad sistemática en su mayor grado de coherencia interna, de tal forma que el entendimiento se aproxime al conocimiento y que en este proceso humano usamos el lenguaje para crear conceptos y emitir juicios.
La razón, como aquel cuestionamiento que se refuta o aprueba en la conciencia del proceder moral, sustentado en argumentos de lógica humana y racional, que ante ojos propios podrán tener un grado de verdad, y que en el debate diferencial de ideas importa es el respeto en el pensar de los demás, así no se comparta, sin caer en menosprecio, burla o ataque a polarizar enfermizo que se observa hoy en nuestra sociedad y que trasciende en criticas destructivas y para nada constructivas, disponiendo a enfrentar a una jauría social diversa desinformada o manipulada en conveniencia, por un clasismo hipócrita que se niega a buscar consensos y por el contrario extralimita las diferencias entre unos y otros, hasta perderse en un complejo ideario que debe buscar la defensa de criterios en bienestar común con sabiduría y amor, con razones y no pasiones que las deshumanizan.
Todo lo anterior para no justificar en nuestro mundo actual esas guerras absurdas y fratricidas, el hambre que no se calma en tierras áridas donde mueren humanos todos los días, el medio ambiente que se contamina por acciones antrópicas de un poder que las silencia, la esclavitud moderna que carcome comunidades para satisfacer sus básicas necesidades y el profundo abismo que enmarca la diversidad en una total indiferencia, indolencia y empatía…
El cuestionamiento final es ¿qué estamos haciendo los seres humanos y de manera personal cada uno de nosotros para que con raciocinio busquemos solucionar estos problemas sociales y que futuro estaremos dejando a nuestros hijos y los de ellos?
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