VERSOS EN CASCADA

Por: Hazzam Gallego

El día que me quieras,
será el día en que el desierto cederá su rigor
y, como un milagro, brotarán flores
en los cactus que lo habitan.
El cóndor, testigo eterno de los Andes,
alzará su canto sobre las cimas,
y las viudas, en su desdicha,
verán sus plegarias escuchadas.
En ese día, la sequía cederá
ante una lluvia de lágrimas,
como si el cielo también llorara por mí.

el día que me extrañes.
Derrumbarás los castillos
que he erigido en mi mente,
esas fortalezas que guardan
mis miedos más oscuros,
y el hielo que cubre
la montaña de mi inseguridad
se derretirá.
Una luz nueva se asomará,
iluminando los rincones
donde se esconden mis demonios.
Pero en ese mismo instante,
las tormentas de dudas se desatarán,
y torrentes de inseguridades
caerán en cascada por mi alma.

El día que me ames,
la máquina con la que te escribo
dejará de ser una simple herramienta
y sus teclas volverán a cantar.
La tinta, que alguna vez dudó,
se animará a salir
y manchará el papel
con palabras que antes temía escribir.
Ese día, volveré a ver a Dios
en las esquinas,
y mis pulmones, ennegrecidos por el tabaco,
se llenarán de aire fresco.
Los versos fluirán por mis venas,
y tus labios se grabarán en los míos.

El día que me pienses
El mundo dejará de girar,
y en ese instante de quietud,
escucharé el latido de mi corazón,
diciéndome que tú eres
el amor de mi vida,
la única que puede salvarme
de la muerte.

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