Por: John Jairo Gelvis Vargas


Desde su campaña presidencial, Gustavo Petro a veces contaba con el apoyo de periódicos independientes y de los influencers más jóvenes y populares en redes sociales, a quienes veía como comunicadores alternativos. Los llamaba a contar la verdad de su historia y su trayectoria política, pero desde el principio satanizaba a los canales tradicionales como Caracol, RCN, y mantenía una eterna pelea con la Revista Semana. Durante su campaña, los medios tradicionales, o amarillistas como él los llamaba, informaron sobre la visita de su hermano a la cárcel La Picota para presuntamente negociar votos para el Pacto Histórico. En ese momento, el entonces candidato y ahora presidente reaccionó diciendo: «En medio de la tensión desatada por el informe de Ricardo Calderón en Caracol, siempre debemos tener el máximo respeto al cuestionamiento periodístico. Acertados o no, la libertad de prensa debe ser respetada. Si gobernamos, la independencia de la prensa nos hará bien.» Ese era Petro como candidato presidencial en 2022. Sin embargo, en 2024, en un discurso, afirmó que estos medios eran amigos de las armas, que iban en contra de la paz, y que la FLIP estaba compuesta por paramilitares, ya que fue fundada hace 24 años por Pacho Santos. Sin embargo, el presidente estaba equivocado, porque la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) ha denunciado los casos de paramilitarismo en el país y ha reportado los asesinatos de periodistas en un contexto histórico y sangriento.

Ahora, medios como La Silla Vacía y Las2Orillas se han dedicado a hacer un seguimiento a los actos administrativos de los funcionarios de confianza de Petro. Debido a esto, las redes sociales y las bodegas petristas empezaron a decir que el 33% de los ingresos de La Silla Vacía provenían del patrocinio de Bancolombia, lo cual el medio desmintió mostrando sus finanzas y aclarando que el aporte de Bancolombia representaba solo el 3% de sus utilidades. En cuanto a la constante guerra con Vicky Dávila, quien ha dicho sentirse intimidada por los comentarios del actual presidente, los jóvenes de izquierda aseguran que ella miente y que merece lo que le sucede. Sin embargo, vale recordar que María Jimena Duzán, periodista de izquierda, comenzó a cuestionar los ingresos del hermano de Laura Sarabia, es decir, Andrés Sarabia, y desde entonces ha recibido ataques intimidantes en redes sociales por hacer su trabajo periodístico. Esto se debe a que ni el Pacto Histórico ni el presidente parecen estar dispuestos a que los periodistas hagan el control político que deberían realizar los senadores y representantes a la Cámara.

Paula Bolívar, desde febrero, destapó el escándalo de la UNGRD. Durante los dos primeros meses, Petro salió en defensa de sus funcionarios, pero la periodista, con pruebas contundentes, logró que varios de ellos, como Olmedo López y Sneyder Pinilla, fueran removidos de sus cargos, entregando pruebas ante los entes de control y las IAS. Los únicos periodistas que parecen quedar en favor de Petro son los influencers, quienes están contratados para dar asesorías en los medios del cambio y actúan como la voz del presidente ante los colombianos. Petro prácticamente ha dividido el país, indicando qué medios se pueden escuchar y cuáles no.
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