Por: Nerio Luis Mejía.


El pasado viernes 23 de agosto de 2024, se conoció sobre la nueva sentencia que deberá pagar José Miguel Narváez, exsubdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad – DAS.
La condena de 12 años y cinco meses de cárcel, proferida por el Juzgado Décimo Penal del Circuito Especializado de Bogotá, tras hallar culpable a Narváez de los delitos de Tortura Psicológica, contra la periodista Claudia Julieta Duque, en hechos que se originaron tras la investigación y publicación de una serie de artículos que relacionaban al extinto DAS, en el homicidio del periodista y humorista Jaime Garzón, ocurrido el 13 de agosto del año 1999.
Esta decisión judicial nos alegra y crea un precedente en Colombia, sobre el respeto que deben gozar los periodistas en este país. La persecución y amenaza sufrida por Claudia Julieta Duque, por fin encontró la justicia que anduvo buscando por mas de 10 años, y que gracias a la solidaridad y acompañamiento de importantes colectivos de abogados, pudo ver la luz al final del túnel.
José Miguel Narváez fue condenado por torturar a periodista Claudia Duque – https://www.wradio.com.co/2024/08/23/exdirector-del-das-jose-m-narvaez-fue-condenado-por-torturar-a-periodista-claudia-duque/
Era evidente la alegría de la periodista, al conocer que por fin la justicia en Colombia condenó a su principal victimario, y auspiciador de crímenes en contra de quien consideraba una amenaza a los intereses de un Estado al servicio del paramilitarismo. Narváez, el que alentaba el asesinato de quienes se atrevieran a burlarse de la corrupción como fue el caso del recordado humorista, Jaime Garzón.
Sin embargo, muchas personas del común, especialmente los campesinos, no hemos contado con la suerte de Claudia Julieta Duque. Quien afortunadamente estuvo abrazada por importantes colectivos de profesionales, que la acompañaron en esa dura batalla, en contra del estamento colombiano.
Esta noticia me alegra, y trae las esperanzas de miles de personas que enfrentaron no solo la tortura psicológica, sino física tras el encarcelamiento a través de montajes judiciales. Los cuales éramos conducidos a las sedes del criminal organismos – DAS, en donde nos sometían a largos interrogatorios acompañados de fuertes golpizas, y choques eléctricos. Para que aceptáramos responsabilidades sobre delitos fabricados por los agentes del Estado.

Constancia de un proceso sobre montaje judicial orquestado por el DAS.
En algunos emblemáticos casos, vemos como la mal herida y corrupta justicia, de vez en cuando profiere esperanzadoras decisiones, sobre los mas relevantes hechos, que han marcado la historia de Colombia. Una de esas polémicas decisiones tuvo lugar el pasado tres de mayo de 2024; cuando la fiscalía general de la Nación, ordenó la captura del coronel en retiro – Manuel González, por la muerte del excandidato a la presidencia de Colombia, Carlos Pizarro Leongómez.
Desafortunadamente, los millones de victimas en Colombia, quienes han sufrido la tortura, el desplazamiento forzado, los montajes judiciales, los asesinatos, las violaciones, no han tenido el privilegio de ser excandidatos presidenciales, ni periodistas. Son los nadie parafraseando a la vicepresidente Francia Márquez, los que a diario sufren la persecución de paramilitares, guerrilleros, y agentes del Estado.
Es mas, puedo asegurar que algunas decisiones judiciales en nuestro país, han sido posibles gracias a los intereses políticos y al apadrinamiento de colectivos de abogados, defensores de los Derechos Humanos, que profesan inclinaciones ideológicas.
Los miles de víctimas, que no tenemos identidad política, Izquierda – Derecha, estamos desamparados. Solo esperanzados en la fe del espíritu, muy lejos del asesoramiento y acompañamiento de los defensores de la vida.
Es por ello que nuestros reclamos de justicia, están condenados a mantenerse en los sótanos del infierno, en donde una vez tuvimos, quienes fuimos victimas de los agentes del Estado Colombiano. El llamado a quienes les gusta representar los mas emblemáticos casos, les pido que miren la vida como el bien mas preciado de la humanidad, mas no la influencia de quien resultó víctima.
Las victimas de guerrilleros, paramilitares y agentes del Estado, no deben obedecer a la selección de intereses políticos e ideológicos por parte de organizaciones y colectivos defensores de los Derechos Humano – DD. HH, como ocurre en algunos casos, en donde se indaga si eres parte a determinado partido político para acompañarte, como lo expresa esta organización defensora, a la cual me tomé el trabajo en contactar.

La nueva condena que enfrenta el siniestro personaje, de José Miguel Narváez, debe llamar la atención de la justicia en nuestro país, especialmente la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP, y se deleguen comisiones que inspeccionen las antiguas instalaciones del liquidado organismo – DAS, en varias regiones del país, donde estuvieron al servicio del paramilitarismo. Como al igual el compromiso para que no se vuelvan a repetir la persecución y tortura, no solo sobre los periodistas, sino que ampare a todos los colombianos.
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