NUESTRO PRESIDENTE Y SU ACEPTACIÓN EN EL PAÍS

Por: John Jairo Gelvis

Esta apreciación, que a más de uno nos duele, es cierta: tenemos a Gustavo Petro como presidente de esta república bananera. Aunque muchos digan que no los representa, es el dignatario hasta el 20 de julio de 2026, hasta las 2:59 p.m. Esa simpatía que tuvo en el 2022 hoy es solo cenizas, pero no lo veo como un fénix; lo sigo viendo atrapado en las cenizas de sus escándalos, protegido por una mínima población de seguidores y adoradores de este mesías. Él no se dio cuenta de que ni la selección de fútbol de Colombia, después de la Copa América, quiso ser recibida por él. Muchos jugadores regresaron directamente a sus equipos en diferentes ciudades del mundo, y otros simplemente no quisieron ser recibidos. Pero al día siguiente, los comparó con la nefasta primera línea. Después de esto, esta selección, que nos dio alegrías, fue atacada por las bodegas petristas porque algunos jugadores visitaron El Ubérrimo, la finca de Álvaro Uribe Vélez.

Además, la situación de inseguridad en las regiones ha empeorado. Dependiendo de la región, hay atentados o extorsiones disparadas. Cabe resaltar que los jóvenes que apoyaron a la primera línea, y en algunos casos se unieron a la guerrilla, se dieron cuenta de que no valió la pena, pero fue muy tarde; alias Calarcá ya había matado a un joven de la primera línea por desertar de la guerrilla.

Si con Iván Duque los jóvenes no sentían que había oportunidades, en esta presidencia del «cambio», mucho menos. Además, vemos a los jóvenes, que ya no son tan jóvenes, demandándose entre sí, incluso por un bafle que se perdió en campaña. En este mandato, se han perdido las verdaderas oportunidades de cambio para el país. Como dice el representante a la Cámara, Diógenes Quintero, en una entrevista con la Chuzma Editorial, él, desde la curul especial de paz, expresa que es muy hermoso el discurso desde la dialéctica, pero ya es hora de aterrizar los proyectos del gobierno en cosas factibles para el Catatumbo. Además, menciona lo difícil que es ser una de las 16 curules de paz y ver cómo la prioridad del gobierno nacional es negociar con los grandes partidos. Se siente la exclusión por no pertenecer a un partido grande, y que solo ellos son 16 congresistas en la Cámara de Representantes. Todavía es posible virar los malos manejos del país en lo político, social y económico, en lo poco que queda de este año y 11 meses de gobierno nacional. Quedan preguntas como: ¿Llegará el presidente temprano a algún evento nacional o internacional? ¿Podrá aprobar todas las reformas sin dar mermelada? ¿Qué va a pasar con la UNGRD?


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