
Podemos afirmar que la resistencia estudiantil Colombiana es una serie de manifestaciones significativas hacia el compromiso y la lucha de los jóvenes por un cambio social y político. A lo largo de la historia del país, los estudiantes han desempeñado un papel crucial en la defensa de sus derechos, evidenciando el papel protagónico de los jóvenes en la búsqueda de justicia, equidad y reformas estructurales. A lo largo de las décadas, los movimientos estudiantiles han surgido como fuerzas cruciales en la protesta contra la desigualdad, la corrupción y garantías educativas.
Desde la década de 1950, los movimientos estudiantiles han sido protagonistas en la arena política colombiana. Durante el gobierno del presidente Guillermo León Valencia, la protesta estudiantil se concentró en la demanda de una educación más inclusiva y accesible. La década de 1960 y 1970, marcada por el auge de movimientos revolucionarios a nivel mundial, también vio a los estudiantes colombianos movilizarse contra la injusticia.
El imaginario local de la resistencia estudiantil en Cúcuta y Norte de Santander es un tema polémico en muchos contextos y se puede globalizar por la falta de garantías en educación de básica secundaria y universitaria; sin dejar a un lado el mal manejo de recursos e inyección de política sucia en las instituciones de educación superior.
Sobre los casos más recientes podemos recordar los siguientes titulares que fueron tema de conversación y opinión local en nuestro contexto regional:
El ejercicio anterior se puede llevar a un escenario educativo en primaria y secundaria, en donde padres de familia y comunidad educativa ponen en tela de juicio los derechos educativos de los jóvenes y niños. Protestas recientes como en Instituto Técnico Nacional de Comercio o en el colegio García Herreros son vivos ejemplos sociales de las exigencias comunes sobre infraestructura y personal de servicios generales hacia la obligación de los entes gubernamentales.
El caso más reciente fue en el Instituto Técnico Agropecuario del corregimiento de Juan Frio, en Villa del Rosario, en donde estudiantes y padres de familia cerraron la vía principal para manifestar el abandono estatal y la falta de personal administrativo, servicios generales y operación de campo que es vital para un colegio de enfoque agropecuario. Este último cargo ha sido un tema polémico porque la última persona que operó en el colegio fue Gerson Agudelo el cual fue asesinado el 29 de abril de 2004 por el Frente Fronteras del Bloque Catatumbo de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). El anterior caso se relaciona con el asesinato (siete días antes) del profesor Juan José Guevara Maturana, ocurrido el 23 de abril, en un aula del mismo centro educativo.
La protesta en Juan Frío cobró dos jornadas escolares hasta que la Secretaría de educación departamental y el alcalde de Villa del Rosario dieron solución inmediata ante algunas peticiones.
A raíz de lo anterior se creó la representación local hacia la efectividad de la protesta pacífica argumentada y la importancia de garantizar los derechos básicos estudiantiles de los jóvenes que hoy en día necesitan una educación diferente…

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