LA IMPUNIDAD DE LOS MEDIOS

Por: Ramón Ruiz

La Constitución Política de Colombia de 1991, en su artículo 20, dispone que “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación”. Se colige entonces que la Constitución, como guardiana de deberes y derechos de los ciudadanos, custodia que la información difundida sea veraz e imparcial, máxime si vivimos en democracia y en un Estado de derecho, y que todo acto contrario a este “mandato” constituye una violación de la misma.

Pero parece que algunos medios en este país, casi la totalidad, desconoce este artículo de la Constitución, o por lo menos, lo soslayan, a sabiendas de que hacerlo constituye una falta a ese mismo estado de derecho que les da la garantía de fundar medios pero de hacerlo con el deber inquebrantable de reguardar la verdad, que es en últimas, el norte a dónde debemos apuntar como sociedad para garantizar la sana convivencia de los poderes, si tomamos a los medios como un poder poderosísimo, que moldea la opinión que, a fin de cuentas, es la que conforma la manera de pensar de los ciudadanos.

Cercenar la palabra, alterar o esconder cifras, relativizar el mensaje, retorcerlo, mutilarlo, son faltas gravísimas a la verdad y, por consiguiente, al mandato constitucional. Es frecuente, en medios como Bluradio, escuchar al “periodista” Nestor Morales alterar las cifras, contradiciendo incluso a compañeros de mesa que le corrigen y le reconvienen al aire que las cifras que da “no son correctas” y dar respuestas como: “es así y punto”. O sea, las cifras las da él, sin importar la objetividad. “Periodistas” como Gustavo Gómez de Caracol Radio ha incluso llegado al atrevimiento de llamar “basura” al presidente Petro al aire. ¿Quién pone límites a esta falta constante? ¿Quién se atreverá a no dejar este constante atropello a la verdad en la impunidad? ¿Deben los afectados acudir a los estrados judiciales constantemente para salvaguardar la dignidad que los medios les niegan? ¿Nos tendremos que aguantar tal impunidad por los siglos de los siglos?

En una charla sobre Periodismo, en la feria del libro de Bogotá, me aventuré a plantear esta discusión para recibir la desalentadora respuesta que “son los directores de los medios los que están llamados a hacer tales correctivos”. Qué gran chiste: son los directores de los medios, pagos por mercenarios sociales, quienes alientan esta transgresión constante a la verdad y a la ley. Ya decía Pablo Iglesias en una reciente entrevista en Señal Colombia que: “llamarle delincuentes con carnet de periodistas a los delincuentes, es muy importante”. Y es decir la verdad. Esperemos que estos delincuentes impunes estén algún día en el lugar que les corresponde y no detrás de un micrófono, asesinando la verdad y el estado de Derecho.


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