LA DERECHA SE VOLVIÓ LA NUEVA IZQUIERDA EN EL MUNDO

Por: John Jairo Gelvis

Con el paso del tiempo, la derecha en el mundo hablaba mucho sobre la familia, las buenas costumbres, el respeto a la autoridad y la iglesia o iglesias según su religión, que podía ser cristiana o católica. Con el tiempo y las modificaciones de varias leyes, que tenían como objetivo fomentar una convivencia sana y ordenada, la derecha se fue convirtiendo en una tiranía, la cual se infiltró en las bases de los colegios públicos y privados. Este fenómeno se trasladó al cine y la televisión en un discurso válido de inclusión, a veces forzada, a veces no. Poco a poco, eliminaron la historia en los colegios y a los jóvenes les cambiaron la visión de la historia por una que podríamos llamar un poco negativista, llena de sueños de revolución y, a veces, nacionalista.

Con el paso de los años, se ha vuelto mal visto que las mujeres tengan una pareja estable. Con el tiempo, es mal visto no ser bisexual. Con el tiempo, no consumir drogas es visto como algo negativo. Con el tiempo, se volvió normal no decirle nada a los padres sobre con quién estoy. Con el tiempo, se perdió el respeto a la autoridad, como a la policía y al ejército. Con el tiempo, ser una persona tradicional sin tatuajes es mal visto; ahora genera desconfianza una persona sin tatuajes. Una persona normal, con el tiempo, y bien vestida, pasó a ser una persona que no tiene estilo ni clase.

Con el paso del tiempo, resultó malo proteger la vida de un feto; trabajar 8 horas o ser emprendedor o empresario es mal visto. Los tiempos cambiaron; los jóvenes y los no tan jóvenes ven el mundo de manera diferente a como nos enseñaron nuestros padres, quienes creían en el trabajo duro y el esfuerzo. A veces vemos que quieren ser influencers, y si no lo logran, se frustran por ello. La realidad de la vida cambió después de la pandemia: antes eras hombre, mujer u otro; ahora hay más de 32 géneros. El mundo cambió el diseño original por un pensamiento supuestamente más abierto. Nuestra generación está viendo el ocaso de un mundo diferente, en el que, aparentemente, lo que era bueno ahora es malo y lo malo es aparentemente bueno.

A los jóvenes y los no tan jóvenes, como dice Dross, el suelo se les está moviendo hacia la derecha, porque vieron que las promesas de cambios y de mieles del socialismo y comunismo no son tan chéveres como parecen. Existen agendas programáticas entre los extremos, creo que sí, pero cabe resaltar que ser «normal» en esta época está mal visto; las buenas costumbres pasaron a la historia.


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