ENTRENAMIENTO INVISIBLE: LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA EN LA EDUCACIÓN MODERNA

Por: Fernando Reina

«El entrenamiento invisible es una práctica que se hace en el ámbito deportivo que sin formar parte de la actividad física ayuda a mejorar el rendimiento deportivo; y en un contexto educativo es un complemento para preparar a los estudiantes para enfrentar desafíos tanto académicos como personales en el futuro».

Cúcuta y Norte de Santander están de plácemes porque uno de sus mejores deportistas, el gimnasta Ángel Barajas, que con tan solo 17 años y con una gran proyección deportiva, obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos París 2024 para Colombia en barra fija. Detrás de los logros de Ángel Barajas, está su maestro, mentor y entrenador, el «profe» Jairo Ruiz. Su trabajo silencioso está siendo reconocida por forjar gimnastas nortesantandereanos competitivos, como Giovanny Quintero, Jossimar Calvo y el «campeón de la vida» Jesús Romero. 

Los medios de comunicación tanto colombianos como internacionales han destacado el trabajo del «profe» Ruiz, y en especial su disciplina férrea una disciplina llevando a formar gimnastas con alto sentido de responsabilidad no solo en su deporte sino en su vida diaria. También llamó la atención de su gran idea de crear una escuela de padres, con quienes maneja todo el tema del Entrenamiento Invisible, donde involucran los deportistas con sus familias.

¿Qué es el Entrenamiento Invisible y cuál es el éxito en su implementación? El concepto de Entrenamiento Invisible en el ámbito deportivo, se refiere a las actividades, comportamientos y hábitos que, aunque no se consideran parte del entrenamiento formal o estructurado, influyen significativamente en el rendimiento y desarrollo de un deportista en una competencia.

El entrenamiento invisible comprende elementos como la nutrición, el descanso, la recuperación, y la gestión del estrés en el campo deportivo. Estos factores, aunque no forman parte del entrenamiento activo, son cruciales para el rendimiento óptimo. Por ejemplo, un atleta que sigue una dieta balanceada y tiene hábitos de sueño saludables puede rendir mejor que otro con una alimentación inadecuada y falta de descanso.

La prevención de lesiones es otra área donde el entrenamiento invisible juega un papel fundamental. Las actividades de recuperación, como estiramientos, masajes y sesiones de fisioterapia, ayudan a mantener el cuerpo en condiciones óptimas, reduciendo el riesgo de lesiones. Un ejemplo claro es el de los futbolistas profesionales que dedican tiempo a la recuperación activa y pasiva para evitar lesiones comunes en su deporte.

También se centra en el desarrollo de hábitos saludables que perduran más allá de la carrera deportiva o el período de entrenamiento formal. Estos hábitos incluyen la disciplina, la consistencia y la autogestión, que son esenciales para el éxito a largo plazo dentro de un atleta de alto rendimiento. 

El aspecto psicológico es una parte esencial del entrenamiento invisible. La mentalidad, la motivación y la concentración son factores que influyen directamente en el rendimiento. Técnicas como la visualización, la meditación y la conciencia ayudan a los individuos a mantener una mentalidad positiva y enfocada. Un ejemplo es Mariana Pajón, múltiple medallista de BMX en los Olímpicos, que practica la visualización para mejorar su desempeño en competencias importantes, reduciendo la ansiedad y aumentando la confianza.

¿El entrenamiento invisible se puede implementar en la educación? La respuesta es Sí, por ser un conocimiento transversal que se puede implementar fácilmente en otras pareas de conocimiento. En el contexto educativo actual, el entrenamiento invisible abarca estrategias de estudio, manejo del tiempo, y técnicas de relajación. Un estudiante que organiza su tiempo de manera efectiva, utiliza técnicas de estudio adecuadas y toma descansos para evitar el agotamiento puede lograr mejores resultados académicos, y por ese motivo tienen más probabilidades de ser exitosos en sus estudios

El entrenamiento invisible en los niños se implementa a través de la creación de entornos que fomentan la autonomía y el desarrollo de hábitos positivos desde una edad temprana. A los infantes se pueden asignar pequeñas responsabilidades en el hogar o en el aula, como organizar sus materiales, aprender a gestionar su tiempo, desarrollar disciplina y colaborar con otros, fomentando su autonomía y que le permitan construir su propio conocimiento de acuerdo a sus vivencias diarias. Además, el modelado de comportamientos positivos por parte de padres de familia y maestros, como la perseverancia ante los desafíos, refuerza estas lecciones implícitas, permitiendo que los niños desarrollen habilidades esenciales que les serán útiles en su vida diaria y futura.

El entrenamiento invisible es un concepto integral que abarca todos los aspectos de la vida que influyen en el rendimiento, más allá del entrenamiento formal sea físico o intelectual. Reconocer e implementar estos elementos puede marcar una diferencia significativa en el éxito y bienestar de los individuos, ya sea en el deporte, la educación o la vida profesional. Es importante formar integralmente al individuo para que sea un miembro activo de la sociedad que aporte para su desarrollo.

A nivel de una formación técnica, tecnológica o profesional, por ser una formación continua, el entrenamiento invisible permite la creación de una red de apoyo de estudio (recursos humanos y físicos), y el equilibrio proporcionado entre la vida laboral y personal. Un profesional que asiste a cursos de actualización, construye relaciones sólidas con colegas y aprende a equilibrar trabajo y vida personal, es más propenso a tener éxito en su carrera profesional.

Cabe destacar que el entrenamiento invisible, como una revolución silenciosa en la educación moderna, subraya la importancia de los aprendizajes implícitos que, aunque no aparece en un currículo definido, son fundamentales para el desarrollo integral de los estudiantes. Este enfoque transversal impacta todas las áreas de la vida de los estudiantes en cualquier etapa de formación, enseñándoles habilidades clave como la autodisciplina, la resiliencia y la capacidad de trabajar en equipo, que no solo complementan el currículo académico, sino que también los preparan para enfrentar los desafíos del futuro con mayor confianza y autonomía. Su importancia radica en cómo estos aprendizajes no estructurados en un currículo formal, se integran naturalmente en la experiencia educativa, fortaleciendo el carácter y las competencias sociales y emocionales de los estudiantes.


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