La Enfermedad Terminal Que Acaba Con Colombia

Por: Nerio Luis Mejía

Hablar o escribir sobre la corrupción en Colombia, se ha vuelto costumbre por lo que podría considerarse, un tema del común sin mayor relevancia. Es decir, la corrupción es tan natural en este país, que ningún escrito sobre el tema, despierta el interés del público en general.

Cada gobierno deja su legado, y quienes lo suceden imponen su propio sello corrupto. Desde Uribe Vélez, con Agro Ingreso Seguro, Santos con Odebrecht, Duque con Centros Poblado, la Red de las Marionetas, Sobrecostos en las Vacunas del COVID-19, y hasta el entrañable Ñeñe Hernández, que después de muerto su fantasma financiero y narcotraficante, persigue al jovial expresidente de Colombia.

El actual gobierno de Gustavo Petro, al que elegimos por considerar que sería la    vacuna mas efectiva en contra de la corrupción, al parecer ya venia contagiado con esta incurable enfermedad. Que a través de su hijo Nicolas, el que resultó salpicado en un caso de Lavado de Activos, y enriquecimiento ilícito; pasando por Laura Sarabia, su actual Directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE), quien junto al embajador de Colombia en la (FAO), Armando Benedetti, protagonizaron la mas intricada batalla, que terminó con la muerte de un oficial de la Policía Nacional, el sometimiento al polígrafo de una niñera, por la pérdida de unas valijas que al parecer contenían, una gruesa suma de dinero; sumado a ello los escándalos de la UNGRD, con lo que podemos asegurar, que este gobierno ha creado su propio sello, en materia de corrupción.

Sin embargo, si hay algo en común en todos estos gobiernos, es que ninguno ha despertado el interés de vigilar los recursos que se destinan, al gasto de la fuerza pública en nuestro país. Podría ser que este tema, se ampare bajo el argumento de la seguridad nacional. Pero no debería existir tal protección, cuando es la misma sociedad que demanda transparencia a la hora de conocer, en que se gasta el abultado presupuesto que se le asigna al gasto de defensa, que en 2024 se ubicó, en Diez mil setecientos un millón de dólares, ($10.701.1) millones, siendo el tercero mas alto de la región, como lo muestra la siguiente grafica.

https://es.statista.com/estadisticas/1224838/gasto-militar-america-latina-caribe-por-pais/

Con esa enorme asignación presupuestal, la tercera mas alta en Latinoamérica, no es posible que no contemos con un buen sistema de defensa antiaérea, para proteger nuestra soberanía. La obsoleta flota de aviones de combates, que se mantienen en tierra, ya que cumplieron sus horas útiles de vuelo, sumado a ello la preocupación, por la ruptura de relaciones con el mayor y mas fiable proveedor de material bélico, como es la nación de Israel.

Conoce el país de Latinoamérica con la mayor potencia militar en 2024: supera a México y Argentina – https://larepublica.pe/mundo/2024/05/06/el-pais-de-america-latina-que-supera-a-mexico-y-argentina-como-la-mayor-potencia-miliar-en-2024-lrtmus-287346 

Ahora no es solo la carencia de material de defensa que intranquiliza a los colombianos. La precariedad en la dotación y alimentación de la fuerza pública no ha despertado el interés del actual gobierno, en cabeza del ministro de Defensa Nacional, Iván Velázquez, con el objetivo de realizar una inspección y se desarticule el antro de corrupción al interior de esa entidad.

https://www.semana.com/nacion/justicia/articulo/por-primera-vez-habla-un-contratista-sobre-corrupcion-en-el-ejercito-revela-escandalosos-sobrecostos-de-hasta-400-en-millonarios-contratos-para-uniformes/202428/

La valentía y eficiencia de los medios de comunicación, al igual que en las redes sociales, han develado los sobrecostos en lo que podría considerarse la punta del iceberg, en el corazón de una de las instituciones mas cuestionadas, y a la vez querida y respetada por los colombianos.

La Chuzma Editorial, tuvo acceso a una factura de precios de uno de los batallones militares. En ella se puede observar los sobrecostos en los productos.

Como medio de comunicación de carácter social, que se preocupa y trabaja por el interés público decidimos cotizar solo tres productos

El aceite de palma, sin especificar la marca que aparece en la planilla de abastecimiento de la referenciada unidad militar, * 900 ML, tiene un precio de, Diez mil treinta y cinco pesos (10.035.00).

En varios supermercados averiguamos, y comparamos los precios en una botella de aceite de igual contenido de marca específica; la cual tiene un costo de Seis mil setecientos ochenta pesos (6.780). Con la marcada diferencia de 3.255 pesos.

El mismo ejercicio hicimos con el arroz por libra, que en la planilla de abastecimiento tiene un costo de, Dos mil quinientos treinta y ocho pesos (2.538). En los supermercados, la reconocida marca de arroz Sabrosón por libra, cuesta 2280 pesos; una diferencia de 258 pesos.

La lata de Atún en aceite sin marca especifica en la planilla de abastecimiento militar, tiene un costo de 6.734 pesos, en el supermercado de almacenes éxito, la lata de Atún de la marca de este supermercado cuesta, 5.440 pesos, con 1.294 pesos de diferencia, en el valor de este producto.

Con esos sencillos ejemplos, queremos llamar la atención de los entes de control e investigación, para que se realice una auditoría, al interior de las fuerzas militares.  Como a la vez dar a conocer los resultados que arroje dicha diligencia, por el bien de la nación y su compromiso en su lucha en contra de la corrupción, como enfermedad terminál que acaba a Colombia.

Las Fuerzas Militares de nuestro país, no deberían ser objeto de señalamientos por culpa de quienes desvían los recursos destinados al funcionamiento de guarnecer los intereses de la nación. No es posible que escándalos de corrupción tan sonados en el país, le queden en pañales a los que se generan al interior de esta institucionalidad.


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