Aprovéchate de mí, vulnérame, esclavízame con tus labios, que estoy solo e indefenso, débil y sin fe, en espera de ser tu presa. Sé feroz conmigo, devórame, atrápame entre tus garras depredadoras, y cómeme poco a poco, lentamente, saboreándome y mordiéndome, que mi sangre se derrame en la sábana, que tus huellas ensangrentadas se plasmen en la pared, que huela a hierro y peligro, a un amor sádico y sudor de miel. Sáciate de mí y de todos mis intentos por cortejarte. Hazme saber que te apasionas conmigo, que tu mirada se concentra en mí como en una presa, que quieres someterme y castigarme, Búscame entre tu esquizofrenia, y entre tus deseos más oscuros, entre fetiches y pensamientos pervertidos, derrocha las letras de tus dedos y escribe en mi espalda, en mi cuello, márcame con tus uñas en mis piernas y tatúame con tu esencia, Que tus labios sean el epicentro de mis más oscuros demonios, que tu piel erizada dibuje un paisaje de amor desenfrenado, Que tu vida sea la cueva donde apague mi luz, y que en la mañana sea tuyo y en la noche seas mía, Hoy te entrego mi papel de poeta herido, mis letras más apasionadas y mis versos sádicos, donde me declaro por siempre tu propiedad.
Deja un comentario