Hoy le he escrito a Dios, y le he pedido que me lleve con Él
le he contado mis penas y dolores, mis angustias y temores.
Le he dicho que no puedo más. Le he contado de todo aquello que me pesa en el alma, de todo aquello que me roba la paz.
Hoy le he escrito a Dios, y le he contado de las calumnias que han dicho en mi nombre en medio de pausas inaudibles, le he contado de aquellos que de mí se han quejado, de los que a mis espaldas han hablado.
Hoy le he escrito a Dios, y le he contado de lo que mi corazón tiene cargado, de las personas que en mi vida han abierto heridas. De mis pensamientos recurrentes de morir, de los días en que son pocas mis ganas de vivir. Le he contado de mis sueños, y aquello que me llena de ilusión, de las risas, de la poesía que es mi pasión.
Hoy le he escrito a Dios, y le he contado de los amigos que en el camino me han acompañado, de los abrazos de mi abuela, y travesuras con mis hermanos, de los consejos de mi madre, y también del gran desprecio que siento por mi padre, y de lo que sus manos y su cuerpo me hicieron, de aquellas noches sin consuelo.
De las flores en el parque, le he contado del sabor del helado, y de los libros de la biblioteca,de los colores del cielo y del olor a café.
Entre manchonasos le he pedido que me lleve con Él, Hoy le he escrito a Dios, y lo extraño de aquel momento es, que en el papel las letras no estaban hechas de grafito, sino de lágrimas.
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