Columna elaborada por autoría de: María Sierra.


Es casi imposible, abordar el tema de la violencia a consecuencia del conflicto armado en Colombia, sin tener que mencionar a la región del Catatumbo.
Esta subregión del nororiente colombiano, habitada por población nativa, y colonos procedentes de diferentes departamentos del país, también alberga a los mas peligrosos grupos criminales que existen en Colombia.
Desde las bandas de carácter local, presentes en varios municipios de Norte de Santander, hasta las estructuras del crimen transnacional, que ejercen un visible control en ciudades como Cúcuta. Contando También con la presencia de grupos guerrilleros como las disidencias de las FARC, el ELN y un pequeño reducto del EPL, o pelusos.
En la región del Catatumbo, se respira miedo. Ese mismo miedo que se siente en Cúcuta – Ocaña, y demás poblaciones en donde los criminales gozan del libre albedrio, sin sentirse perseguidos por las fuerzas del orden.
Los cultivos de uso ilícitos crecen, sin el temor al glifosato, lo cual es la mayor garantía para que se extienda la frontera de la coca, lo que representa ganancias para los criminales que viven del narcotráfico.
Los campesinos cultivadores de la “mata”, como se le conoce aquí a la coca en la región; no solo son instrumentalizados por los actores armados, quienes son los que establecen el valor del gramo de la base de coca, también los utilizan como objetos de presión, para obtener ventajas en el dominio que ejercen estos grupos criminales en la región.
El sábado 27 de julio del 2024, mientras realizaban labores de registro y control, un grupo de cuatro soldados fueron retenidos por habitantes de la vereda kilometro 23, en el municipio de Tibú-Norte de Santander. La comunidad responsable de la retención de los militares, calificó la acción, de Vía Cívica de Hecho, con el propósito de defender sus derechos, situación que aprovecharon para denunciar el incumplimiento del acuerdo de paz, como también las presuntas violaciones cometidas por parte de las Fuerzas Militares, en contra de la población civil.
Comunidad en el Catatumbo pide retiro del Ejército Nacional – https://caracol.com.co/2024/07/28/comunidad-en-el-catatumbo-pide-retiro-del-ejercito-nacional/
El Catatumbo es el mayor laboratorio del crimen en Colombia. Aquí se trafica con el crudo que le roban al tubo de Ecopetrol, y que posteriormente lo convierten en pategrillo; precursor químico utilizado para el procesamiento de la cocaína. El único producto tipo exportación que se industrializa en la región, es la cocaína. Delitos como el reclutamiento a menores de edad, por parte de los grupos armados, las extorsiones, los secuestros, los asesinatos, el tráfico de migrantes, el robo de vehículos, todas estas conductas ilícitas tienen lugar en esta región.
¿será que el derecho que tengo como campesino de sembrar coca, y que posteriormente se convierte en cocaína, está ´por encima de los demás derechos como el ambiental?

Si estas conductas ilícitas de robar y comercializar el combustible que le sustraen a Ecopetrol se realizaran en otra región del país, tendría consecuencias penales. En el Catatumbo no se puede seguir normalizando el delito, nuestra región no es la única con necesidades, para justificar la ilegalidad que enriquece a los criminales, quienes utilizan a los campesinos como idiotas útiles a sus intereses.
En Tibú fue destruido una refinería ilegal de combustible – Infobae – https://www.infobae.com/colombia/2024/05/05/en-tibu-fue-destruido-una-refineria-ilegal-de-combustible/
El Catatumbo es el territorio, que mayor incertidumbre presenta a la hora de hablar de paz. La violencia generalizada que se vive en el país, la cual nos permite identificar las regiones con el mayor índice de violencia; en ellas aparece el departamento de Norte de Santander – Subregión del Catatumbo. Los distintos espacios promovidos por el gobierno de Gustavo Petro, y las organizaciones de la Cooperación Internacional, para avanzar en la construcción de paz, de nada han servido. Si quizás se haya logrado algo, seria las ventas de los refrigerios, almuerzos, habitaciones de hotel, gastos en viáticos, los cuales se demandan para la realización de estos eventos, que una vez terminado, regresamos los campesinos con la mayor incertidumbre, ante las amenazas de la confrontación interna, entre los mismos actores ilegales.
Comunicados como el emitido por alias Iván Mordisco, cabecilla de una fracción disidente de las disidencias de las FARC, generan intranquilidad en los habitantes de la región del Catatumbo. Ya que en el se sindica de fraccionalistas, a varios guerrilleros, en los que aparece, alias Andreis Avendaño; cabecilla de la estructura 33 de las FARC, quien se encuentra sentado en la mesa de negociaciones con el gobierno nacional.
Ante la confrontación que se avecina, entre las distintas estructuras criminales presentes en la región, nadie podría estar tranquilo. Es por ello que como campesina, y habitante de este vasto territorio, no me siento representada con las personas que arbitrariamente hablan en nombre del campesinado del Catatumbo, quienes a través de un pronunciamiento público, piden el retiro de las fuerzas militares de la región.
Los campesinos y campesinas, solo pedimos que nos dejen vivir en paz. Este clamor no solo se les exige a las fuerzas militares, va dirigido para todas las estructuras que generan violencia en nuestro territorio.
Como mujer campesina, pido que a la hora de realizar esa clase de pronunciamiento, se goce del consentimiento generalizado. El Catatumbo no es solo Tibú, y la parte baja, el Catatumbo somos todo, por lo que invito a que no nos dejemos instrumentalizar, por quienes en nombre de los campesinos y campesinas esconden sus malas acciones.
COMUNICADO DEL 27 DE JULIO

MA´RÍA SIERRA Ciudadana del común, lideresa tibúyana, lector de nuestro periódico, opinadora y críticona.
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