Aquellos que amamos en silencio sabemos lo que se siente decir «te amo» sin pronunciar una palabra, guardando en lo más profundo el calor de un sentimiento que nunca se extingue. Aquellos que por años han ocultado sus emociones, conocen el dolor punzante de recibir ofensas como flechas envenenadas. Los que han sido silenciados siempre, al final, encuentran la fuerza en su voz, exhalando palabras de defensa como espadas.
A quienes nos han subestimado, somos nosotros, los que con tesón y coraje, alcanzamos nuestros sueños, sin compañía, en soledad. Aquellos que han sido rechazados, se fortalecen en la tristeza, encontrando una llama de esperanza en cada lágrima derramada.
Los que han sido apartados, descubren el amor en los rincones donde la soledad habita, abrazando la calma que brinda la ausencia de quienes nos dejaron. Aquellos que han sido señalados, encuentran la bondad en sus corazones y la capacidad de amar a los demás sin medida.
A los que les cuesta expresarse, sus letras revelan su alma, pintando con palabras los paisajes de su corazón. Aquellos que han tocado fondo, solo pueden escalar la colina del desprecio, hacia un horizonte nuevo y claro.
Y aquellos que han visto la oscuridad en su vida, encuentran la luz en su fe, una luz tenue pero constante, que los guía a través de las sombras, mostrándoles el camino hacia un amanecer donde cada día es un destello de oportunidad.
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