MADURO NUEVAMENTE GANARÁ LAS ELECCIONES EN VENEZUELA

Por: Pretérito Perfecto

El domingo 28 de julio de 2024 se realizarán las elecciones presidenciales en la República Bolivariana de Venezuela. Se enfrentará al candidato oficialista Nicolás Maduro Moros, heredero del legado del desaparecido Hugo Chávez, quien gobernó el país petrolero por más de una docena de años, y el señor Edmundo González Urrutia, candidato de la Mesa de la Unidad Democrática que agrupa a la oposición. venezolana, reconocida por una cantidad considerable de países que siguen de cerca este certamen electoral.

Antes de mirar encuestas o las fotos de los eventos multitudinarios de los mítines políticos de ambos candidatos, debemos analizar por qué Maduro se ha mantenido en el poder por más de 11 años, cuando los resultados, la economía y la destrucción del aparato productivo en ese país. país lo llevarían a ser lapidado en las urnas. Este fenómeno del chavismo y el establecimiento del pensamiento del socialismo del siglo XXI en la mente de sus seguidores le ha permitido ostentar el poder hasta hoy, ayudado por los desaciertos y pugnas intestinales de la oposición.

Entenderemos la realidad venezolana analizando la participación de los tres opositores más representativos al mandatario venezolano: el exiliado Leopoldo López, hoy residenciado en Madrid; Juan Guaidó, residente en Estados Unidos; y María Corina Machado, quien lleva toda la campaña presidencial recorriendo las calles de Venezuela buscando votos para su candidato Edmundo González. Los tres están convencidos de que en Venezuela no hay elecciones limpias, desacreditan a los magistrados del Consejo Nacional Electoral y vaticinan un fraude si su candidato no gana, algo paradójico. Por tanto, el autor de este artículo no manifiesta su preferencia por ninguno de los dos candidatos por lo crudo o mordaz de sus argumentos, solo ofrece una mirada desde lo que se respira en la calle por vivir a tan solo cinco minutos del país venezolano.

Vayamos a las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013, elecciones atípicas por causa de la desaparición física del candidato ganador en diciembre de 2012. Nicolás Maduro Moros ganó la presidencia al candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles, por menos de 224.000 votos. Era predecible que la herencia que recibió Maduro era muy mala y que no habría necesidad de derrocarlo, simplemente dejarlo gobernar y que este mismo fuera expulsado de la silla presidencial por los mismos que lo eligieron por su exigua administración. Pero no fue así. En un delirante llamado de despecho y desgarramiento de alma en pena, el candidato perdedor salió a solicitar reconocimiento de votos ya predicar que le habían hecho trampa y no quiso reconocer su derrota. Este es el mismo error que comete la oposición venezolana elección tras elección. Es ilógico que si no te da confianza el árbitro, pues no vayas al juego. Así pasó y se llegaron las elecciones del 20 de mayo de 2018 para elegir a quien gobernaría en el periodo 2019-2025. La oposición, por desconfiar del árbitro y argumentar no tener garantías, no participar en las elecciones, dejándole el camino despejado a Maduro para que ganara con una mayoría aplastante contra su oponente, sacándole más de 4 millones de votos de ventaja y siendo juramentado para su segundo mandato el 10 de enero de 2019. La oposición venezolana, al ver que el lobby internacional hecho por el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó de lograr un cerco diplomático no funcionó y que el show mediático realizado en febrero de 2019 desde la frontera colombiana con el El padrinazgo del presidente Iván Duque no salió como esperaban, y que el levantamiento militar del 30 de abril se desvaneció sin ninguna resistencia, llevó a la misma a concientizarse de que la única oportunidad que les quedaba eran las elecciones de 2024.

Pero viajamos un poco más atrás, donde la oposición venezolana cometió el primer gran error en la era Chávez: no ir a las elecciones parlamentarias en 2005, dejando huérfanos a sus electores y entregando el 100% de la Asamblea Nacional al partido del desaparecido Chávez. Cuando la oposición reaccionó, solo les quedaron convertirse en las víctimas. Al punto de que Maduro se ha mantenido en el poder más por astucia que por inteligencia. Es desconcertante escuchar a Leopoldo López, en una entrevista hecha por la revista Semana el 20 de julio de este año, afirmar que Maduro va a hacer trampa y añade textualmente: «todo el mundo sabe que sería mentira si lo ponen a él como ganador y que eso simplemente fluya con total y absoluta normalidad». Pero entra en una contradicción cuando dice que celebra que países del mundo le piden a Maduro que respete los resultados, sean los que sean. Añade que desde el 28 de julio al 10 de enero de 2025 será un período de transición y que Edmundo González manifestó que esto sería sin persecuciones a los dirigentes del chavismo. Luego aparece Juan Guaidó en entrevista con Fernando del Rincón, periodista del medio CNN en español, el día martes 23 de julio, donde solo habló de una eventual amnistía para Maduro si pierde y que luego estarían buscando justicia por todos los crímenes cometidos por este régimen. . Ambas posturas son contradictorias. Así que, a mi parecer, Maduro es invencible en las urnas en las elecciones de este domingo, volverá a ganar por el desgaste, la contradicción y los desaciertos de esos tres personajes.

Aunque es admirable el trabajo que ha realizado María Corina Machado durante toda la campaña, sus mensajes son a futuro. Habla del retorno de los casi 5 millones de venezolanos que han migrado alrededor del mundo, los cuales, con el pasar de los años, ya han logrado un mejor estilo de vida. La recuperación económica de Venezuela no avizora mejoría en lo que resta de esta década. Así que fortaleza a nuestros hermanos venezolanos porque, con Maduro y esta oposición obcecada, el futuro de este país seguirá en suspenso.


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