Es un poco imprudente, ¿verdad? Para ser honestos, demasiado indiscreta. Cuando le dirigía la palabra salía con cosas fuera de lugar y comentarios con múltiples sentidos. Era una fuente de chistes malos que parecían ponerle feliz. Amable, bonita, sabia e inteligente, incluso salía con datos extraños que la mayoría del tiempo no entendí y conoce las respuestas a casi todo lo preguntable posible (Ni siquiera sé si la palabra “preguntable” existe, apuesto a que ella si lo sabría).
Sin embargo, siempre había algo que ella no podía descubrir. ¿Serían mis ojos o mi forma de sonreír? Mi timidez admitió, no le prestó mucha atención y sin darse cuenta resbaló un poco, pero justo a tiempo para ver que no era lo que pensaba. De tímido no tengo nada. Era ella quien, desde el inicio, vivía en miradas sin ilusiones. No es mi culpa si me mal entiende ¿no?, Me decía así mismo para cubrir un poco de la culpa que sentía, pues fui un alma fría ante una que solo calidez me transmitía. Se estaba encariñando, por poco enamorando, pero bueno es el creador de todo, que a tiempo la fue ayudando, de muchas formas le mostró y no le quedó más opción, que afligir directo a su corazón, para evitar mayor decepción por parte de este frígido (creo que así se escribía) le preguntaría a ella, pero desde que decidí hacer mi vida con una chica según ella menos “divertida”, No interviene en mis días y ahora parece una desconocida. Que vueltas da la vida, pasé de ignorarla cuando me veía, a recordar con ausencia sus ocurrencias.
Deja un comentario