Probablemente lo que siento es solo los vestigios de lo que fue nuestro amor agonizando en mi cabeza hasta que se apague lo que siento por ti.
Recuerdo tus palabras, suaves como el viento, y tus caricias, que me llenaban de aliento. Ahora son sombras, ecos de un ayer, que se desvanecen lentamente, sin querer.
Tus promesas y sueños compartidos, hoy son solo fantasmas en mi mente, y aunque me aferro a esos momentos vividos, sé que es tiempo de dejarte finalmente.
Quizás en algún rincón del futuro, encuentre una persona para bailar por la eternidad, mientras tanto, dejo que el tiempo cure, y que el recuerdo de lo nuestro desaparezca.
No más noches en vela pensando en ti, ni suspiros perdidos en la oscuridad. Dejo atrás lo que fuimos, lo que soñé, y abrazo el futuro con serenidad.
Esto es lo último que escribo a tu nombre, para cerrar este capítulo, aunque duela bastante. Con la esperanza de que, al soltar tu recuerdo, mi corazón encuentre paz en su desvelo.
«El mayor fracaso del amor es no intentarlo por miedo a perder.»
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