Historias Únicas de la Música: «Enter Sandman» – METALLICA

Por: Orlando Guillen

«Enter Sandman» es una de las canciones más icónicas de Metallica, lanzada en 1991 como el primer sencillo de su álbum homónimo, comúnmente conocido como «The Black Album». Esta canción no solo marcó un punto de inflexión en la carrera de la banda, sino que también dejó una profunda huella en la cultura del rock y el metal. La idea original de la letra escrita por James Hetfield estaba destinada a tratar sobre el síndrome de muerte súbita del lactante, una condición que causa la muerte inexplicable de algunos recién nacidos mientras duermen. Hetfield pensaba en la frase “disrupt the perfect family” en lugar de la famosa “off to never never land” que finalmente quedó en esta canción. Sin embargo, el productor Bob Rock sugirió un cambio, argumentando que el tema no era adecuado para una banda en camino al estrellato mundial. Hetfield aceptó la sugerencia y reescribió la letra, enfocándose en los miedos infantiles y las pesadillas. La intervención de Bob Rock fue crucial, ya que, a pesar de la norma de la banda de no criticar las contribuciones individuales, Hetfield reconoció la validez del consejo y cambió la letra al instante.

El famoso riff de esta canción tiene sus raíces en el sonido de Soundgarden. Kirk Hammett, el guitarrista principal de Metallica, se inspiró en la canción «Loud Love» de Soundgarden. Hammett quería capturar la actitud de ese tema y transformarla en un riff pesado y agresivo. Fue durante una sesión de grabación a las dos de la mañana que surgió la idea, y con la sugerencia de Lars Ulrich de repetir la primera parte del riff cuatro veces, se creó uno de los riffs más pegajosos y reconocibles de la historia del metal. Fue la primera canción escrita para «The Black Album». La grabación del álbum representó un cambio significativo en la metodología de Metallica, gracias a la influencia de Bob Rock. En lugar de grabar por separado, la banda decidió grabar juntos para capturar la energía de sus presentaciones en vivo. Esta canción se grabó en Los Ángeles, con Hetfield desempeñando tanto el papel de guitarra rítmica como de solista en esta pista específica. La producción de la canción se caracterizó por la utilización de múltiples capas de guitarras y una gran cantidad de micrófonos para capturar el sonido perfecto.

Portada del Disco

Musicalmente, esta canción está escrita en la tonalidad de Mi menor, con una modulación a Fa sostenido menor en el coro y pre-coro. Tiene un tempo de 120 beats por minuto, lo que le da una energía constante y poderosa. Destaca por su estructura de muro de sonido, creada por tres guitarras tocando simultáneamente, lo que le da su característica densidad y fuerza.

Uno de los datos más curiosos sobre este himno es que Motörhead hizo una versión de la canción por encargo de una empresa de lucha libre. Uno de los luchadores más populares de la ya extinta ECW (Extreme Championship Wrestling) era The Sandman, un tipo rubio con muy mala pinta que entraba al ring con un palo de kendo y una lata de cerveza. Obviamente, era una buena idea que, como tema de entrada, el luchador tuviera «Enter Sandman». Sin embargo, la empresa no tenía dinero para pagar los derechos de autor. Fue entonces cuando tuvieron una idea: llamar a Lemmy y a los suyos, colegas de Metallica, para que grabaran una versión. Como no podía ser de otra manera, Motörhead grabó la canción y se la puso a The Sandman. Sin embargo, la canción fue sustituida por la original en los DVDs de los eventos.

Además, esta canción es un clásico del béisbol. Aparentemente, se ha vuelto un himno cuando el lanzador del equipo local está a punto de asegurar la victoria para su escuadra y “poner a los rivales a dormir”. Uno de los jugadores más populares con los que se asocia la canción es Mariano Rivera, de los New York Yankees. Al jugador, la verdad, ni le importaba ni la escuchaba más allá de cuando jugaba, pero a los miembros del staff les encantaba ponerla para intimidar a sus rivales en los últimos compases del partido.

Después de que Estados Unidos invadiera Irak en 2003, esta era una de las canciones que los militares estadounidenses ponían en bucle para bajar la moral de los soldados fieles a Saddam Hussein. Sin embargo, esta no era la única. Los soldados también ponían canciones infantiles como la de ‘Barney el dinosaurio’.

Este clásico es más que una simple pista; es un fenómeno cultural que ha trascendido el mundo del metal para convertirse en un himno del rock. Desde su poderosa letra hasta su icónico riff, esta canción sigue siendo un testimonio del talento y la evolución de Metallica. Con una historia llena de cambios, influencias y datos curiosos, esta canción sigue siendo una pieza central en la discografía de Metallica y en la historia del rock. ¡Te invitamos a escuchar esta canción y disfrutar de su potente energía y legado!

Viva el Rock y el Metal.

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