Por: FERNANDO REINA

«El quehacer docente es la guía y el acompañamiento en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje de los estudiantes. En su rol, el docente se dedica a enseñar saberes, educar en valores y formar para la vida».
El quehacer docente es una de las labores más importantes y complejas dentro de la sociedad, ya que no solo se encarga de transmitir conocimientos académicos, sino que también juega un papel crucial en la formación integral de los individuos. Los docentes son responsables de enseñar saberes, educar en valores y formar para la vida, tres pilares fundamentales que juntos construyen el tridente esencial en la educación. Esta multifacética tarea es vital para el desarrollo personal y profesional de los estudiantes, preparándolos para enfrentar los desafíos del mundo actual y contribuir positivamente a la sociedad.
Una pregunta crucial en este contexto es: ¿Por qué es esencial para los docentes enfocarse en enseñar, educar y formar de manera integral? La respuesta a esta pregunta resalta la importancia de estos tres aspectos como componentes interdependientes del quehacer docente.
¿Qué es Enseñar?
Enseñar es el proceso mediante el cual se transmiten conocimientos, habilidades y competencias a los estudiantes. Este proceso implica no solo la entrega de información, sino también la facilitación del aprendizaje a través de diversas metodologías pedagógicas. Un buen docente debe adaptar sus estrategias de enseñanza a las necesidades y estilos de aprendizaje de sus estudiantes, asegurando que cada uno de ellos pueda alcanzar su máximo potencial. La enseñanza, por tanto, es un acto dinámico y reflexivo que requiere una constante actualización y adaptación.
Incluso, enseñar no se limita a la simple transmisión de conocimientos; sino también incluye el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad de análisis. Los docentes deben fomentar en sus estudiantes la curiosidad y el deseo de aprender, promoviendo un ambiente donde se valore el conocimiento y se incentive la exploración intelectual. Este enfoque holístico al abarcar todas las dimensiones del ser humano (física, emocional, mental y espiritual), ayuda a los estudiantes a convertirse en educandos autónomos y seguros de sí mismos.
Enseñar implica también evaluar y retroalimentar. Los docentes deben utilizar diversas herramientas de evaluación para medir el progreso de sus estudiantes y ofrecer retroalimentación constructiva que les permita mejorar. Este ciclo de enseñanza, evaluación y retroalimentación es esencial para garantizar un aprendizaje efectivo y continuo, contribuyendo al desarrollo académico y personal de los estudiantes.

¿Qué es Educar?
Educar va más allá de la enseñanza de conocimientos académicos; se trata de inculcar valores, actitudes y comportamientos que permiten a los individuos vivir en sociedad de manera armoniosa y ética. La educación en valores es fundamental para el desarrollo de ciudadanos responsables y comprometidos con su comunidad. Los docentes, a través de su ejemplo y de actividades específicas, deben fomentar el respeto, la empatía, la solidaridad y la responsabilidad en sus estudiantes.
En este sentido, educar implica también la promoción de la convivencia y la resolución pacífica de conflictos. Los docentes deben enseñar a sus estudiantes a trabajar en equipo, a comunicarse de manera efectiva y a resolver desacuerdos de manera constructiva. Estas habilidades son esenciales para la vida en sociedad y contribuyen a la creación de un ambiente escolar positivo y colaborativo.
Igualmente, la educación en valores debe ser inclusiva y respetuosa de la diversidad. Los docentes tienen la responsabilidad de promover la igualdad y el respeto por las diferencias, ayudando a los estudiantes a reconocer y valorar la diversidad cultural, étnica, de género y de capacidades. De esta manera, educar en valores se convierte en una herramienta poderosa para construir una sociedad más justa y equitativa.

¿Qué es Formar?
Formar para la vida es preparar a los estudiantes para enfrentar los desafíos y responsabilidades que encontrarán fuera del ámbito escolar. Esta formación implica el desarrollo de habilidades y competencias que les permitan adaptarse a diferentes contextos y situaciones a lo largo de su vida. Los docentes deben enseñar a sus estudiantes a ser resilientes, autónomos y capaces de tomar decisiones informadas y responsables.
La formación para la vida también incluye la preparación para el mundo laboral. Los docentes deben proporcionar a sus estudiantes las herramientas necesarias para insertarse exitosamente en el mercado laboral, como habilidades técnicas y profesionales, así como competencias blandas como la comunicación, el trabajo en equipo y el liderazgo. Esta preparación integral es clave para que los estudiantes puedan contribuir de manera efectiva y productiva a la sociedad.
Sumado a esto, formar implica fomentar una mentalidad de aprendizaje continuo. En un mundo en constante cambio, es crucial que los estudiantes desarrollen la capacidad de adaptarse y aprender nuevas habilidades a lo largo de su vida. Los docentes deben inculcar en sus estudiantes la importancia de la formación continua y la actualización constante, preparándolos para enfrentar los retos de un entorno globalizado y dinámico.

Como reflexión final se puede establecer que la integración de enseñar, educar y formar en el quehacer docente es esencial para el desarrollo integral de los estudiantes. Estas tres dimensiones se complementan y potencian mutuamente, creando una educación holística que prepara a los individuos no solo para el éxito académico, sino también para la vida en sociedad.
Los docentes, al equilibrar estos tres aspectos, contribuyen a la formación de ciudadanos completos y responsables.
El enfoque en la enseñanza asegura que los estudiantes adquieran los conocimientos y habilidades necesarias para comprender y analizar el mundo que les rodea. La educación en valores les proporciona las herramientas éticas y sociales para vivir de manera armoniosa y justa, mientras que la formación para la vida les prepara para enfrentar los desafíos y responsabilidades de la vida adulta. Este tridente en el quehacer docente es, por tanto, una pieza clave en la construcción de una sociedad más equitativa y prospera.
El compromiso de los docentes con estos tres aspectos garantiza una educación de calidad que responde a las necesidades y desafíos actuales. Al enseñar, educar y formar, los docentes no solo transmiten conocimientos, sino que también inspiran, guían y apoyan a sus estudiantes en su camino hacia la realización personal y profesional. Este enfoque integral es fundamental para el desarrollo de individuos capaces, críticos y comprometidos con su entorno, capaces de contribuir de manera significativa a la construcción de un futuro mejor.
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