No somos iguales al darnos cuenta que nos alejamos, al darnos cuenta que nuestras mañanas han cambiado, al recordar que cada sonrisa y cada momento se ha olvidado, has querido avanzar en la vida sin decirme nada, has querido dejar cada momento de mi vida sin tus mañanas. Qué tan infeliz debo
ser cada día que pasa si no estás, si no te siento, si no te amo. En qué momentos perdiste las esperanzas de mí y simplemente te alejaste de mí, yo pensando ser el protagonista de ti, y tú sin pensarlo alejándote cada instante más rápido de mí. Él podrá hacerte más feliz que yo, él podrá curar tus heridas, pero él no
conocerá lo que fuiste y lo que pasamos cuando simplemente estábamos en las oscuridades tratando de avanzar, tratando de sanar cada instante. Lo seguiré intentando una y otra vez para ser fuerte y ser honrado con nuestro amor aunque tú ya no estés. Ayer fue nuestra última despedida
y yo sin darme cuenta las veces que me decías que nada pasaba, que simplemente él estaba en el olvido y simplemente te veías feliz al lado de él, te ilustrabas con su presencia al regocijarte, demostrándome que olvidarías estar con él sabiendo del sufrimiento que te pude rescatar. Sin pensarlo no quise soltarte
y pedí a gritos cada momento de mi alma que no te fueras de mi lado, que no te fueras a otros brazos que no fueran los míos. Qué difícil es olvidar cada sonrisa y cada momento que me demostraste que simplemente no debería estar ahí en tu vida.
Simplemente me queda desaparecer, tirarme de un puente y simplemente desaparecer, sin tus memorias, sin tu querer, sin nada que represente lastimarte nuevamente como lo decías, un simple soñador que lastimó cada esencia y cada flor de un lindo jardín el cual ocultaste.
Deja un comentario