PAN Y CIRCO PARA EL PUEBLO: Cúcuta, entre Feria y Plomo

Cúcuta, la vibrante ciudad fronteriza, atraviesa uno de los periodos más oscuros de su historia reciente. Los números son escalofriantes: en lo que va del año, se han reportado más de 687 casos de hurtos y 132 personas han sido asesinadas en los primeros seis meses de 2024. A estos problemas se suma un índice de pobreza monetaria del 42.8%, lo que significa que 4 de cada 10 cucuteños viven en la miseria. La desigualdad social es palpable y se ve reflejada en las calles desordenadas, llenas de ruido ensordecedor y contaminación visual.

El desempleo alcanza un preocupante 11.9%, y la ciudad enfrenta una grave crisis en su infraestructura vial, con carreteras en pésimas condiciones y patrimonios históricos abandonados. El centro de la ciudad, que debería ser un núcleo de actividad y cultura, se ha convertido en un mercado al aire libre, desbordado de desorden y suciedad. La falta de presencia policial, debido a la escasez de agentes, agrava la situación de inseguridad y hace que caminar por las calles sea una experiencia inquietante y peligrosa.

La ciudad es un basurero a cielo abierto, debido a la falta de cultura ciudadana.

La explotación infantil y el consumo de sustancias psicoactivas proliferan sin control. Las calles están plagadas de personas pidiendo limosna, parques que huelen a excremento humano y drogadictos inyectándose abiertamente. Los motociclistas circulan sin casco, y miles de animales vagabundos se reproducen sin control. La contaminación ambiental es otra preocupación, con vehículos echando humo y piques ilegales en las afueras de la ciudad. Las amenazas reiterativas a periodistas y personas que hacemos investigación y crítica, las más de 2000 empresas que han cerrado en Cúcuta, y que a su vez aumenta la desocupación y el desempleo, En este escenario caótico, la educación ciudadana brilla por su ausencia.

Ante esta realidad, uno esperaría que las autoridades prioricen la resolución de estos problemas urgentes. Sin embargo, en un claro ejemplo de «pan y circo para el pueblo», la administración municipal ha decidido invertir cerca de $7,000 millones en la Feria de Cúcuta 2024. Esta suma exorbitante contrasta brutalmente con los escasos $400 millones aprobados para el programa de bienestar animal.

La feria promete ser un evento espectacular, con la participación de destacados artistas nacionales e internacionales como Carin León, Ana del Castillo, Amin Martínez, Los Embajadores del Vallenato, Juan Manuel Enríquez, Roma, PJ, Diego Daza, Jerry Rivera, Iván Villazón, Yeison Jiménez, Diveana, Jorge Celedón, Río y DJ Coco. Sin embargo, la celebración de esta feria en medio de una crisis tan profunda es un insulto a la ciudadanía.

Una feria en medio de una crisis de seguridad, refleja lo que es de interés para la administración actual

Es innegable que Cúcuta tiene el potencial de albergar eventos de gran magnitud, pero antes de invertir en entretenimiento, se deben solucionar problemas básicos de seguridad, limpieza y orden público. La feria debería ser inclusiva y llegar a todas las comunas, especialmente a aquellas que más necesitan la presencia estatal. Sin embargo, el precedente de exclusividad del actual alcalde, Jorge Acevedo, hace temer que esta feria será otro evento elitista, reservado para los funcionarios, OPS, Asesores, contratistas y sus allegados, dejando al pueblo afuera de la celebración, cómo fue la posesión, separando a los mortales ciudadanos del común con vallas y dejando ingresar solo a la élite cucuteña.

Para que la Feria de Cúcuta 2024 sea realmente un éxito, es necesario que la administración municipal de Jorge Acevedo tome medidas urgentes para mejorar la seguridad, la infraestructura, la limpieza y la imagen de la ciudad. Solo entonces podremos pensar siquiera en celebrar con tranquilidad y sin miedo, una feria o un evento de gran escala. Cúcuta necesita soluciones serias en temas sociales, en lugar de bailar y gozar en medio de la inseguridad, la desigualdad y el desempleo.

Consejo para el Alcalde Jorge Acevedo: Se requieren soluciones reales que se acerquen a la gente, que escuchen a los que votaron por usted, que empleen a los jóvenes que se pusieron su camiseta y no siga el continuismo de la administración anterior, cuya gran mayoría aún sigue trabajando de OPS en su administración. Y sobre todo, que los videos y las políticas que usted muestra en redes sociales se ajusten a la percepción de ingobernabilidad que se siente en las calles y se escucha entre las voces del ciudadano de a pie.

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