Por: Orlando Guillen


Iron Butterfly surgió de la escena de Los Ángeles de mediados de los años sesenta, destacándose por su mezcla única de rock psicodélico y garage. Con su primer álbum “Heavy” de 1967, la banda mostró un estilo distintivo, aunque no alcanzó gran popularidad. No obstante, su segundo álbum, “In-A-Gadda-Da-Vida”, lanzado el 14 de junio de 1968, los catapultó a la fama gracias a su épica canción homónima.
Este himno es famoso no solo por su duración de 17 minutos, ocupando toda la segunda cara del álbum, sino también por su origen peculiar. La historia cuenta que el título original era “In the Garden of Eden” (En el Jardín del Edén), pero debido a una mala comunicación y la influencia del alcohol, Doug Ingle, el vocalista y teclista, lo pronunció como “In-A-Gadda-Da-Vida”. El baterista Ron Bushy escuchó mal el título mientras lo reproducía y, en vez de corregirlo, lo dejaron tal cual, lo que añadió un toque exótico que llamó la atención de los ejecutivos de la discográfica.

Este clásico se construye alrededor de un riff memorable que se repite durante toda su duración. Incluye largos solos de órgano y guitarra, interrumpidos por uno de los primeros solos de batería en una grabación de rock, ejecutado por Bushy. Aunque algunos critican el solo por no llevar a ningún lado, el conjunto de la pieza mantiene un estado de ánimo hipnótico y envolvente que define la esencia del rock psicodélico.
A pesar de su duración, la canción logró un éxito comercial impresionante. Una versión editada de 2:53 minutos llegó al Top 40, y el álbum alcanzó ventas millonarias, convirtiéndose en un hito cultural del rock ‘n’ roll.
La influencia de este himno trascendió el ámbito musical, dejando su huella en el cine y la televisión. En la película de 1986 «Manhunter», la canción se utiliza en una escena climática, inspirada por la correspondencia del director Michael Mann con el asesino encarcelado Dennis Wayne Wallace, quien veía la canción como representativa de su obsesión.

En «Los Simpson», la canción se convirtió en un chiste icónico en el episodio “Bart vende su alma”. Bart Simpson engaña a la iglesia del Reverendo Lovejoy para que canten “In the Garden of Eden” de “I. Ron Butterfly” como himno de apertura. La anciana organista se desmaya después de tocar los diecisiete minutos completos, en una escena que subraya el carácter monumental y algo ridículo de la pieza.
Este clásico no solo es una canción emblemática por su longitud y su riff hipnótico, sino también por su influencia en el desarrollo del heavy metal. Junto con bandas como Blue Cheer y Steppenwolf, Iron Butterfly marcó un punto de transición en el que la música psicodélica se transformó en el sonido más pesado y agresivo del heavy metal, inspirando a grupos posteriores como Deep Purple y Led Zeppelin.
La canción es mucho más que una curiosidad histórica; es un monumento del rock psicodélico que capturó un momento específico en la cultura musical de los años sesenta. Aunque a menudo es objeto de chistes y parodias, la canción sigue siendo un clásico imperecedero que define una era y continúa resonando en la historia del rock.
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