El Dilema del Corazón y la Razón

Por: Naili Bautista

En el cruce de caminos, donde las decisiones se entrelazan con nuestras emociones, el corazón y la razón se enfrentan en una lucha silenciosa. El corazón, ese órgano que late al ritmo de nuestros sentimientos, a menudo nos susurra promesas de esperanza y posibilidades. Pero, ¿es siempre un consejero confiable?


El corazón es engañoso y perverso. Nos muestra la realidad a través de un prisma distorsionado, como si miráramos el mundo a través de un cristal empañado. En ocasiones, vemos con claridad lo que está mal, pero el corazón, terco y apasionado, nos convence de que todo puede cambiar con paciencia y tiempo. Es una mentira piadosa, una ilusión que nos envuelve en su abrazo cálido.


Cuando elegimos seguir el camino trazado por el corazón, nos adentramos en un terreno peligroso. Atravesamos decepciones y arrepentimientos, como si cada paso fuera una astilla que se clava en nuestra piel. Es como dejar que un vaso de cristal se rompa en mil pedazos, y luego intentar pegarlos con las manos temblorosas. ¿Vale la pena arriesgarse de esa manera?


Ilian Lebian, con su sabiduría afilada, nos recuerda que las decisiones importantes, especialmente aquellas que afectan nuestro estado emocional, deben tomarse con la razón. Si seguimos ese camino, el corazón puede doler por un tiempo, pero sanará gradualmente. Sin embargo, si nos dejamos llevar por las emociones, quedaremos más heridos, y nuestra mente se atormentará con preguntas sin respuesta. ¿Por qué no lo pensé mejor? ¿Por qué no escuché a la razón?


Quizás, en ese cruce de caminos, debamos buscar un equilibrio. Permitir que el corazón hable, pero también escuchar la voz sensata de la razón y en ese orden de ideas solventar la decisión.

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